EL APOCALIPSIS Y LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

INTERPRETACIÓN  DE ALGUNAS DE LAS MÁS IMPORTANTES PROFECÍAS DEL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO

I PARTE. Comparación de mensajes, sellos, trompetas y copas. Antes de comenzar a estudiar, el significado de algunas, de las profecías más importantes del Antiguo y Nuevo Testamento, vale la pena establecer, la relación existente, entre los mensajes, los sellos, las trompetas y las copas, mencionadas en el libro del Apocalipsis. Es muy interesante realizar esta comparación, más si se tiene en cuenta que: Son siete los mensajes dirigidos a las iglesias de Asia, son siete los sellos que se rompen, son siete las trompetas que se tocan, y son siete los anuncios dados por los ángeles de las últimas copas.

El número “uno”, en las sagradas escrituras, se refiere a Dios Padre Todo Poderoso. Dios era, es, y será siempre en el Principio. Desde el Principio, Dios es la fuerza incontenible y eterna, del amor. El amor del Padre está manifestado, especialmente, en la Creación del Universo. Son tres las personas que conforman la Santísima Trinidad; pero, solamente, hay un único Dios verdadero. El primer mensaje, el primer sello, la primera trompeta y la primera copa, describen, lo que está escrito a continuación:

“Al ángel de la iglesia de Éfeso escribe: Esto te manda a decir el que tiene las siete estrellas en su derecha y camina en medio de los siete candeleros de oro: Yo conozco tus obras y tus trabajos y sé que sufres pacientemente. No puedes tolerar a los malos, sometiste a prueba a los que se llaman a sí mismo apóstoles y los hallaste mentirosos. Tampoco te falta la constancia; has padecido por mi Nombre sin desanimarte. Sin embargo, tengo en contra tuya que has perdido tu amor del principio. Mira, acuérdate de dónde has caído, y arrepiéntete, volviendo a hacer lo que sabías hacer. En caso contrario, iré a ti y removeré tu candelero de donde fue colocado; eso, si no te arrepientes. Algo más: noto en tu favor que aborreces la conducta de los nicolaítas, que yo también aborrezco. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: ‘Al vencedor yo le daré de comer del árbol de la vida que se halla en el paraíso de Dios”

Apocalipsis 2, 1 - 7

“Vi cuando el Cordero abrió el primero de los siete sellos, y oí al primero de los cuatro vivientes gritar como con voz de trueno: ‘Ven’. Se presentó un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco. Lo coronaron y partió como vencedor y para seguir venciendo”

Apocalipsis 6, 1 - 2

“Los siete ángeles de las siete trompetas se prepararon para tocar. Tocó el primero, y se produjo granizo y fuego, mezclado con sangre, que fueron lanzados a la tierra. Y la tercera parte de la tierra se quemó con la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde”

Apocalipsis 8, 6 - 7

“Salió el primero a vaciar su copa sobre la tierra y se produjeron úlceras malignas y dolorosas en las personas que tenían la marca de la bestia y que se postraban ante su imagen”

Apocalipsis 16, 2

Dios creó primero el Universo, y después hizo al hombre. El constructor primero sienta las bases del edificio, y luego edifica sobre las bases del mismo. Lo “primero” es “lo fundamental”. El primer mensaje, el primer sello, la primera trompeta y la primera copa, son las “bases proféticas fundamentales”, sobre las cuales está cimentado, el libro del Apocalipsis. El factor común de los pasajes apocalípticos anteriores, corresponde a los signos profetizados para el final de los tiempos. Según las Sagradas Escrituras, y de acuerdo a los cuatro fragmentos precedentes, los signos fundamentales, del final de los tiempos, son: La persecución frontal contra la Iglesia; la aparición de un alto número de falsos profetas; el anuncio de la Santa Palabra de Dios, por todos los rincones del planeta; el Día de la Ira de Dios; y la guerra. En el mensaje escrito a la Iglesia de Éfeso, Cristo consuela a las comunidades cristianas perseguidas, de todos los tiempos. El poder de la bestia, el poder político anticristiano, ha sido y seguirá siendo, el principal arquitecto, del encarcelamiento y el posterior asesinato, de millones de inocentes y mártires cristianos, muchos de los cuales, ya han sido canonizados. Hoy en día, el mundo está lleno de “nuevos nicolaítas”. Los “nuevos nicolaítas”, los “falsos profetas” de nuestro tiempo, son los “pastores protestantes”. Cada día se fundan nuevas sectas protestantes. Cada día más cristianos, abandonan la Santa Madre Iglesia Católica, por ir en busca de “lobos vestidos de ovejas”. La apertura del primer sello del Apocalipsis, es un cálido homenaje, a la Santa Palabra de Dios. El Evangelio ya ha sido anunciado, en todo el mundo conocido, lo cual refleja el tiempo en que vivimos. El toque de la primera trompeta del Apocalipsis, es una clara referencia al Día de la Ira de Dios. Si el mundo no se convierte de corazón a Nuestro Señor Jesucristo, el Día de la Cólera de Yahvé, llegará como un ladrón. La guerra será la gran predecesora del Día de la Ira de Dios. La profecía correspondiente a la primera copa del Apocalipsis, nos habla de las consecuencias propias de la guerra.

El número “dos”, en las sagradas escrituras, designa el “testimonio cristiano”. Cristo mismo, mandó a sus discípulos, de dos en dos. El segundo mensaje, el segundo sello, la segunda trompeta y la segunda copa, describen lo que está escrito a continuación:

 “Escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: Así habla el primero y el último, el que estuvo muerto y volvió a la vida. Yo sé que tú sufres y eres pobre. En realidad, eres rico. Yo sé cómo te calumnian los que pretenden ser judíos y que más bien son la sinagoga de Satanás. No te asustes de lo que vas a padecer. El diablo meterá en la cárcel a algunos de ustedes para ponerlos a prueba. Serán diez días de prueba. Permanece fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: El vencedor no tiene nada que temer de la segunda muerte”

Apocalipsis 2, 8 - 11

“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo viviente gritar: ‘Ven’. Salió entonces otro caballo color fuego. Al que lo montaba le ordenaron que desterrara la paz de la tierra, y que hiciera que se mataran unos a otros; para esto se le dio una gran espada”

Apocalipsis 6, 3 - 4

“Tocó el segundo ángel, y algo así como un inmenso cerro en llamas fue echado al mar, y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Así perecieron la tercera parte de los seres que viven en el mar y el tercio de los navíos”

Apocalipsis 8, 8 - 9

“El segundo ángel vació su copa sobre el mar, que se transformó en sangre como la de un muerto, y murió todo ser viviente del mar”

Apocalipsis 16, 3

El pueblo escogido por Dios, el pueblo de Israel, fue el primer perseguidor de la primitiva comunidad cristiana. El odio de los fariseos, del tiempo de Jesús, aún perdura hasta nuestros días, como aparece escrito en la carta a la iglesia de Esmirna, y en el toque de la segunda trompeta del Apocalipsis. Las confrontaciones bélicas actuales, tienen el “color del fuego”, como se lee en el fragmento correspondiente, a la apertura del segundo sello del Apocalipsis. Si el número “dos” representa el “testimonio cristiano”, la guerra, ha sido y será, el mayor “antitestimonio” sobre la Tierra. Hoy en día, el Comunismo quiere ahogar a la humanidad, en un “mar de guerras populares”, lo cual, es un reflejo de lo que está escrito, en la segunda copa del Apocalipsis. Roguemos a Dios, para que cese todo derramamiento de sangre.

El número “tres”, en las sagradas escrituras, designa la “Santísima Trinidad”. La Santísima Trinidad es Dios, manifestado en tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El pecado, el diablo, y sus ángeles caídos, están representados por el inverso de “tres”, es decir: “un tercio” o “la tercera parte”. El tercer mensaje, el tercer sello, la tercera trompeta y la tercera copa, describen lo que está escrito a continuación:

“Escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo: Así habla el que tiene la aguda espada de doble filo: Sé dónde vives, allí donde está el trono de Satanás. Pero firmemente te aferras a mi Nombre; no has renegado de mí, ni siquiera en los días en que fue muerto Antipas, mi fiel testigo, ahí donde vives, en esa tierra de Satanás. Es poco lo que tengo en contra tuya: toleras a los que tienen la doctrina de Balaam, el que enseñó a Balac la manera de hacer tropezar a los israelitas comiendo carnes sacrificadas a los ídolos, y se hicieron adúlteros. Así mismo soportas a los partidarios de la doctrina de los nicolaítas. Por eso arrepiéntete; si no, iré pronto a ti para combatir a esa gente con la espada que sale de mi boca. El que tenga oídos, que escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias: Al vencedor le daré maná misterioso. Le daré también una piedra blanca que lleva gravado un nombre nuevo que nadie conoce, sino el que lo recibe”

Apocalipsis 2, 12 - 17

“Cuando abrió el tercer sello, oí gritar al tercer viviente: ‘Ven’. Esta vez el caballo era negro y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Entonces de en medio de los cuatro vivientes una voz pronunció estas palabras: ‘Una medida de trigo por una moneda de plata, y tres medidas de cebada por una moneda también. Pero no dañes al aceite ni al vino’ “

Apocalipsis 6, 5 - 6

“Tocó el tercer ángel, y cayó del cielo una estrella grande, como un globo de fuego, sobre la tercera parte de los ríos y de las fuentes. La estrella se llama Ajenjo, y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y mucha gente murió a causa de las aguas, que se habían vuelto amargas”

Apocalipsis 8, 10 - 11

“El tercer ángel vació su copa sobre los ríos y las fuentes, que se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas que decía: ‘Tú que eres y que eras, oh Santo, eres justo al castigarlos de ese modo. Puesto que ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tú los hiciste beber sangre. Bien se lo merecían’. Oí a otro que decía desde el altar: ‘Sí, Señor y Dios, Señor del universo, tus juicios son verdaderos y justos’ “

Apocalipsis 16, 4 - 7

El mensaje central del Apocalipsis es: “estar en el mundo, sin ser del mundo”. Esta es la mejor manera de entender, lo que está escrito, en la carta pastoral, dirigida a la iglesia de Pérgamo. Si en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, hallamos la plenitud de Dios; en la “trinidad satánica”, se encuentra la fuente de todos los males, y todas las perversidades, que han existido y existirán, hasta el Fin del Mundo. La “trinidad satánica” está conformada por: el diablo, la bestia y el falso profeta. El diablo es mencionado en el tercer toque de trompeta del Apocalipsis. El poder perseguidor anticristiano, mejor conocido como “la bestia”, es la fuente principal del hambre y la carestía, que han azotado a cientos de sociedades, durante la corta historia de la humanidad. En la apertura del tercer sello del Apocalipsis, el autor denuncia el hambre y la carestía, como signos del final de los tiempos. En la antigüedad, el falso profeta, estaba encarnado por los fariseos judíos, los cuales llegaron hasta el colmo, de asesinar al mismo autor de la vida: Nuestro Señor Jesucristo. Estos falsos maestros de la ley, acometieron el asesinato de muchos profetas del Antiguo Testamento, y patrocinaron el martirio de cientos de inocentes, en los primeros años del Cristianismo. La profecía contenida en la tercera copa del Apocalipsis, se refiere, a todos aquellos, que han perseguido y siguen persiguiendo, a la Iglesia fundada por Cristo Jesús, Señor Nuestro.

El número “cuatro”, en las sagradas escrituras, designa el Universo creado por Dios, porque son cuatro, los puntos cardinales que dividen el horizonte, a saber: Norte, sur, oriente y occidente. El cuarto mensaje, el cuarto sello, la cuarta trompeta y la cuarta copa, describen lo que está escrito a continuación:

 “Escribe al ángel de la iglesia de Tiatira: Así habla el Hijo de Dios, cuyos son llama ardiente y sus pies semejantes a bronce brillante: Conozco tu proceder, tu amor, tu fe, tu servicio, tu perseverancia y tus últimos trabajos más numerosos que los primeros. Pero tengo en contra tuya que dejas actuar a Jezabel, esa mujer que se llama a sí misma profetiza y enseña engañando a mis servidores, llevándolos a la inmoralidad sexual y a comer carnes sacrificadas a los ídolos. Le he otorgado tiempo suficiente para que se arrepienta, pero no quiere salir de su prostitución. Por eso ahora la voy a arrojar en un lecho, y los que cometieron adulterio con ella los arrojaré en una prueba terrible, a no ser que se arrepientan de sus maldades. A sus hijos los heriré de muerte, y sabrán todas las iglesias que Yo Soy el que conoce hasta los rincones del corazón y de la mente; y a cada uno de ustedes le pagaré según como se porten. Ahora escúchenme los demás de Tiatira, los que no siguen esta doctrina ni han conocido los ‘misterios de Satanás’, como dicen ellos. Para ustedes no habrá ningún castigo; solamente conserven lo que tienen hasta que Yo venga. Al que venza y se mantenga en mis caminos hasta el fin le daré poder sobre las naciones, las dirigirá con vara de hierro y las quebrará como vasos de barro, haciendo igual que Yo, que recibí de mi Padre este poder. Además le daré la estrella de la mañana. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”

Apocalipsis 2, 18 - 29

“Cuando abrió el cuarto sello, oí el grito del cuarto viviente: ‘Ven’. Se presentó un caballo verdoso. Al que lo montaba lo llaman la muerte, y detrás de él montaba otro: el lugar de los muertos. Se le dio permiso para exterminar la cuarta parte de los habitantes de la tierra por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras

Apocalipsis 6, 7 - 8

“Tocó el cuarto ángel, y quedó afectada la tercera parte del sol, de la luna y de las estrellas; perdieron un tercio de su claridad y lo mismo la noche”

Apocalipsis 8, 12

“El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol y su calor comenzó a quemar a los hombres. Pero los hombres que se quemaban empezaron a insultar a Dios, que tiene poder sobre estas plagas, en vez de reconocerlo”

Apocalipsis 16, 8 - 9

Dios es el buen padre que corrige a sus hijos, porque los ama. Esta corrección, en muchas ocasiones, puede verse como un castigo, pero es mucho más que eso. Dios permite el padecimiento humano, para que, por medio de este sufrimiento, muchos se conviertan y crean en Él. El pecado del hombre es el instrumento eficaz, que utiliza el mismo hombre, para su propio castigo. Antes de la segunda venida de Cristo a la Tierra, “cuatro”, serán los grandes castigos que recaerán sobre toda la humanidad: La espada, el hambre, la peste y las fieras. La espada se refiere a las grandes guerras mundiales, dos de las cuales, ya han hecho su terrible aparición. Roguemos a Dios, para que cesen los vientos actuales, que empujan hacia una tercera guerra mundial. El hambre es el segundo castigo, y una de las peores consecuencias de la guerra. La peste, entendida como un conjunto de pandemias y enfermedades de difícil curación, siempre ha sido y será, uno de los más grandes azotes de la humanidad. El cuarto castigo, se refiere a las fieras, las cuales son representadas, por el poder perseguidor anticristiano y el falso profeta, como aparece escrito en el capítulo XIII, del libro del Apocalipsis. La guerra, el hambre y la peste, son los eventos fundamentales, que anteceden el Día de la Ira de Dios. El Día de la Cólera de Yahvé, será un cataclismo a escala universal, que asolará toda la Tierra, como se profetiza en el cuarto mensaje y en la cuarta trompeta, del Apocalipsis. Según el mensaje dirigido a la iglesia de Tiatira: En el Fin del Mundo, Dios nos juzgará, de acuerdo a las obras realizadas, durante nuestra corta vida terrenal: “y a cada uno de ustedes le pagaré según como se porten”. En el Fin del Mundo, el anticristo y sus ejércitos infernales, insultarán al Dios Altísimo, cuando vean llegar, el último, y el más horrible de todos los días de Furia del Señor, como aparece profetizado, en la cuarta copa del Apocalipsis.

El número “cinco”, en las sagradas escrituras, designa, el quinto mandamiento de la ley de Dios: “No matarás”. Este número, también, nos recuerda: Las “cinco” llagas de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz. El quinto mensaje, el quinto sello, la quinta trompeta y la quinta copa, describen lo que está escrito a continuación:

 “Escribe al ángel de la iglesia de Sardes: Así habla el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Yo sé lo que vales; te crees vivo, pero estás muerto. Despiértate y reanima lo que todavía no ha muerto. En realidad, delante de mi Dios encuentro muy imperfectas tus obras. Recuerda la enseñanza que recibiste; guárdala y cambia de conducta. Pues, si no estás despierto, vendré como un ladrón, sin que tú sepas la hora. Con todo, en Sardes quedan algunos que no  mancharon sus ropas; éstos me acompañarán vestidos de blanco, pues ellos lo merecen. El vencedor vestirá de blanco. Nunca borraré su nombre del libro de la vida; más bien lo proclamaré delante de mi Padre y de sus ángeles. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”

Apocalipsis 3, 1 - 6

“Cuando abrió el quinto sello, divisé bajo el altar de los sacrificios, las almas de los que fueron degollados a causa de la palabra de Dios, por haberla proclamado. Se pusieron a gritar muy fuerte: ‘Dominador santo y justo, ¿hasta cuándo estarás sin hacer justicia y pedir cuentas por nuestra sangre a los habitantes de la tierra?’ Entonces les dieron a cada uno un vestido blanco, diciéndoles que esperarán todavía un poco, hasta que se completara el número de sus hermanos y compañeros de servicio, que deben ser muertos como ellos”

Apocalipsis 6, 9 - 11

“Y tocó el quinto ángel. Vi entonces una estrella que del cielo había caído a la tierra. Le entregaron la llave del pozo del abismo. Al abrir este pozo, subió una humareda como la de un inmenso horno, que oscureció el sol y el aire. De este humo salieron langostas, que se esparcieron por la tierra. Podían causar el mismo daño que los alacranes de la tierra. Se les ordenó que no dañaran ni praderas, ni hierbas, ni árboles, sino sólo a los hombres que no llevaran en la frente el sello de Dios. No podían matarlos, sino únicamente atormentarlos durante cinco meses. El dolor que producen se parece al de la picadura del alacrán. En esos días los hombres buscarán la muerte sin hallarla; querrán morir, pero la muerte se les esconderá. Al verlas, estas langostas se parecen a caballos equipados para la guerra. Parece que tuvieran coronas de oro en la cabeza y cara como de seres humanos. Sus cabellos son como cabellos de mujer, y sus dientes, molares de león; sus pechos parecen corazas de hierro; y el ruido de sus alas, la bulla de un ejército de carros con muchos caballos que corren al combate. Tienen colas como de alacranes, y las colas, aguijones para torturar durante cinco meses a los hombres. Al frente, como rey, llevan al ángel del abismo, cuyo nombre hebreo es Adabón y en griego, Apolión (en castellano, Destrucción). El primer ay ha pasado. Vienen otros dos ayes después de éste”

Apocalipsis 9, 1 - 12

“El quinto ángel vació su copa sobre el trono de la bestia, y de repente su reino se encontró en tinieblas y la gente se mordía la lengua de dolor. Insultaron al Dios Altísimo a causa de sus dolores y de sus llagas; pero no dejaron de hacer el mal”

Apocalipsis 16, 10 - 11

Estar muerto, espiritualmente hablando, equivale a estar en pecado mortal. Todo aquel que vive en pecado, es un muerto viviente. Jesucristo nos recuerda esta verdad fundamental, en la carta dirigida a la iglesia de Sardes. La sangre derramada por los santos mártires, de todos los tiempos, es la semilla, que edifica la Iglesia, fundada por Nuestro Señor Jesucristo. No es un pecado menor, el de aquellos, que han llegado hasta el colmo, de asesinar a los mensajeros enviados por Dios, como está escrito en el quinto sello del Apocalipsis. Ninguno de los perseguidores de la Cristiandad, tanto pasados como presentes, será tan cruel, como el “último anticristo”. El “último anticristo”, ha sido profetizado por San Juan, en el anuncio correspondiente a la quinta copa del Apocalipsis: “El quinto ángel vació su copa sobre el trono de la bestia”. El quinto mandamiento de la ley de Dios: “No matarás”, es una de las mayores aproximaciones, al mandamiento del amor, dado por Nuestro Señor Jesucristo: “Amaos los unos a los otros”. Contrario a este precepto, se encuentran: Las recientes, presentes y futuras guerras, con armas de destrucción masiva, como aparece descrito, en la quinta trompeta del Apocalipsis.

El número “seis”, en las sagradas escrituras, se refiere al número que quiso llegar a ser “siete”, pero nunca alcanzará a ser “siete”. El número “siete”, representa: “plenitud, totalidad”. El número “siete”, cuando se refiere a Dios, representa “perfección”. De esta manera, el valor numérico equivalente a “seis”, designa “imperfección”. Con esta cifra, en el libro del Apocalipsis, el autor se refiere al pecado, cuya fuente primaria, se encuentra en el diablo y sus ángeles. El sexto mensaje, el sexto sello, la sexta trompeta y la sexta copa, describen lo que está escrito a continuación:

“Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia: Así habla el santo, el verdadero, el que guarda la llave de David; si él abre, nadie cerrará, y si cierra, nadie abrirá. Yo sé lo que vales; he abierto delante de ti una puerta y aunque eres débil nadie la podrá cerrar, porque has guardado mi palabra y no has renegado de mí. Yo te voy a dar a algunos de la sinagoga de Satanás, de esos que se proclaman judíos, pero es pura mentira. Los haré venir a postrarse a tus pies y reconocerán que yo te he amado. Y porque guardaste con perseverancia mis palabras, yo por mi parte te protegeré en la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra. Yo vendré pronto, guarda lo que tienes, no sea que alguien te arrebate el premio. Al vencedor lo pondré como columna en el Templo de mi Dios, de donde no saldrá nunca jamás. En él grabaré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la que viene del Cielo, obra de Dios, y mi propio nuevo nombre. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”

Apocalipsis 3, 7 - 13

“Y mi visión siguió. Cuando el Cordero abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto. El sol se puso tan negro como vestido de luto, la luna se volvió como sangre, y las estrellas del cielo cayeron a la tierra como higos pasmados que caen de una higuera agitada por el huracán. El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla y no hubo cordillera o continente que no fuera arrancado de su lugar. Los reyes de la tierra con sus ministros, los generales, los ricos y poderosos, y toda la gente, así esclavos como hombres libres, fueron a esconderse en cavernas, entre las rocas y en los cerros, diciendo: ‘Caigan sobre nosotros cerros y rocas y escóndanos del que se sienta en el trono, y de la cólera del Cordero. Porque ha llegado el día grande de su enojo, y ¿quién lo podrá soportar?’ ”

Apocalipsis 6, 12 - 17

“Tocó el sexto ángel. Entonces oí una voz que venía de las cuatro esquinas del altar de oro colocado delante de Dios, y que dijo al sexto ángel: ‘Suelta a los cuatro ángeles encadenados a orillas del gran río Éufrates’ Y soltaron a los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año, listos para exterminar a un tercio de los hombres. El número de los soldados a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. En mi visión yo vi esos caballos y a quienes los montaban. Estos llevan corazas color de fuego, de jacinto y azufre. Las cabezas de los caballos son como cabezas de leones, y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. Entonces un tercio de los hombres fue exterminado por estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre que los caballos lanzaban por el hocico. Porque el poder de los caballos está en el hocico; pero también en sus colas. En efecto, éstas son como serpientes, y tienen cabezas con las que hacen daño. Sin embargo, los demás hombres que no fueron exterminados por estas plagas, no renunciaron a los falsos dioses que se habían hecho: no dejaron de adorar a los demonios, a esos ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, incapaces de ver, de oír o de andar. No, no se arrepintieron de sus crímenes, ni de sus brujerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de sus robos”

Apocalipsis 9, 13 - 21

“El sexto ángel derramó su copa en el gran río Éufrates; entonces sus aguas se secaron, dejando paso libre a los reyes de oriente. Yo miré: de las bocas del monstruo, de la bestia y del falso profeta salieron tres espíritus impuros que tenían apariencia de ranas. En realidad, son espíritus diabólicos que hacen cosas prodigiosas y se dirigen a los reyes del mundo entero; los van a reunir para la batalla del día grande de Dios, Señor del universo. ‘Cuidado que vengo como un ladrón; feliz el que se queda despierto y no se quita la ropa; así no tendrá que andar desnudo, y no se verán sus vergüenzas’. Los reunieron entonces en el lugar llamado Harmaguedón, en hebreo (o sea, monte Meguido)”

Apocalipsis 16, 12 - 16

La guerra será el signo, que hará antesala, al terrible Día de la Cólera del Señor, como aparece escrito, en la sexta trompeta del Apocalipsis. En el Día de la Ira de Dios, todos los pecadores, sin excepción, serán aniquilados. Solo un pequeño resto se salvará. A pesar de esto, el Día de la Cólera del Señor, parecerá un día de descanso, comparado con la condenación eterna y definitiva, en el infierno. Tú no sabes, ni el día, ni la hora, por eso debes estar preparado, en todo tiempo y lugar. La profecía correspondiente al Día de la Ira de Dios, se anuncia, con total claridad, en el mensaje dirigido a la iglesia de Filadelfia. Después del Día de la Cólera de Yahvé, llegará el Fin del Mundo. La bestia, el falso profeta, y sus ejércitos infernales, serán aniquilados, poco antes, del advenimiento del Fin del Mundo. Esta última profecía, aparece descrita, en la sexta copa y en el sexto sello, del Apocalipsis.

El número “siete”, como ya se dijo, representa: “plenitud, totalidad”. El número “siete”, cuando se refiere a Dios, representa “perfección”. De esta manera: El séptimo mensaje, el séptimo sello, la séptima trompeta y la séptima copa, describen, entre otras cosas, los signos propios del Fin del Mundo.

 “Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Así habla el amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de las obras de Dios. Yo sé lo que vales; no eres ni frío ni caliente; ojalá fueras lo uno o lo otro. Desgraciadamente eres tibio, ni frío ni caliente, y por eso voy a vomitarte de mi boca. Tú piensas: Soy rico, tengo de todo, nada me falta. ¿No ves cómo eres un infeliz, un pobre, un ciego, un desnudo que merece compasión? Sigue mi consejo: cómprate de mí oro refinado para hacerte rico, ropas blancas para cubrirte y no presentarte más desnudo para tu vergüenza; por fin, pídeme un colirio que te pongas en los ojos para ver. Yo reprendo y corrijo a los que amo. ¡Vamos!, anímate y conviértete. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre, entraré a su casa a comer, yo con él y él conmigo. Al vencedor le concederé que se siente junto a mí en mi trono, del mismo modo que yo, después de vencer, me senté junto a mi Padre en su trono. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”

Apocalipsis 3, 14 - 22

“Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el Cielo como de media hora. Y vi a los siete ángeles que están de pie delante de Dios, a los que entregaron siete trompetas. Entonces vino otro ángel y se paró delante del altar de los perfumes con un incensario de oro. Le dieron muchos perfumes para que los ofreciera con las oraciones de todos los santos en el altar de oro colocado delante del trono. Y la nube de perfumes, junto a las oraciones de los santos, se elevó de las manos del ángel hasta la presencia de Dios. Después, el ángel tomó su incensario y lo llenó con brasas del altar y las lanzó sobre la tierra; estallaron truenos tremendos, relámpagos y terremotos”

Apocalipsis 8, 1 - 5

“Tocó el séptimo ángel; entonces resonaron grandes voces en el cielo: ‘Ahora el mundo ha pasado a ser reino de nuestro Dios y de su Cristo. Sí, reinará por los siglos de los siglos’. Los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus sillones delante de Dios se postraron para adorar a Dios, diciendo: Te damos gracias, Señor, Dios, todopoderoso, que eres y que eras, por haber empezado a reinar, valiéndote de tu poder invencible. Las naciones se habían enfurecido pero llegó tu enojo, el momento de juzgar a los muertos, de premiar a tus siervos los profetas, y a tus santos y a cuantos honran tu Nombre, ya sean grandes o pequeños, y de destruir a los que destruían la tierra. En ese momento, se abrió en el cielo el santuario de Dios; dentro del santuario se pudo ver el arca de la alianza de Dios. Y se produjeron relámpagos, truenos y rumores, terremoto y fuerte granizada”

Apocalipsis 11, 15 - 19

“El séptimo ángel vació su copa en el aire. Entonces se escuchó en el Santuario una palabra que venía del trono y que decía: ‘Ya está hecho’. Y hubo relámpagos, retumbar de truenos y un violento terremoto. No desde que existen hombres sobre la tierra jamás se ha visto terremoto tan violento. La ciudad grande se partió en tres pedazos, mientras se derrumbaban las ciudades de las naciones. A Babilonia, la grande, Dios la recordaba e iba a darle a beber la copa en que hierve el vino de su indignación. Entonces los continentes desaparecieron, lo mismo que las cordilleras. Enormes granizos, como de un quintal, cayeron del cielo sobre la gente, y los hombres insultaron a Dios a causa de esta desastrosa granizada; porque es una plaga realmente tremenda”

Apocalipsis 16, 17 - 21

Como se lee, en la carta dirigida a la séptima iglesia de Asia, había tibieza espiritual en la antigua iglesia de Laodicea. Hoy como ayer, hay cristianos que no son: “ni fríos, ni calientes”. Nuestro Señor nos exhorta a abandonar esta peligrosa “tibieza espiritual”. El que no se convierta de corazón a Cristo, conocerá el juicio de Dios: “Yo sé lo que vales; no eres ni frío ni caliente; ojalá fueras lo uno o lo otro. Desgraciadamente eres tibio, ni frío ni caliente, y por eso voy a vomitarte de mi boca”. Los antecedentes previos y las características propias, del Fin del Mundo, se encuentran, perfectamente, reunidos en: El séptimo sello, la séptima trompeta y la séptima copa del Apocalipsis.

 

II PARTE. Profecías del Antiguo y Nuevo Testamento, sobre el Fin del Mundo. La Iglesia, que es: Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana, es la que guarda el tesoro de la fe, en Jesucristo, Nuestro Señor. Las otras iglesias y denominaciones religiosas, pueden tener una parte de la verdad, mas no tienen toda la verdad. La doctrina de la Iglesia Católica contiene toda la verdad. Jesucristo instituyó su Iglesia a través de los apóstoles. La Iglesia Católica es la única, sobre la Tierra, que guarda la auténtica tradición apostólica, porque tiene sus cimientos en San Pedro Apóstol, primer Papa, y primera fuente de la sucesión apostólica. El Magisterio de la Iglesia, es el único que tiene, autoridad moral y sabiduría suficiente, para instruir sobre el significado de los textos más confusos, contenidos en las sagradas escrituras.

Todas y cada una, de las interpretaciones y exégesis, realizadas en el presente libro, han sido redactadas, de acuerdo al Magisterio de la Iglesia, que es: Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. En ninguno de los capítulos de este libro, se ha negado la doctrina de Nuestra Santa Madre Iglesia. En este libro, no se trata de concursar con los más grandes exégetas católicos, de todos los tiempos. En el presente libro, únicamente, se quiere compartir el conocimiento, de varios años de estudio, de la santa palabra de Dios; tomando como primera fuente, interpretaciones de origen católico, de varios expertos sobre el tema. Esto no quiere decir, que la interpretación propuesta, sea la única y la más exacta; entre otras cosas, porque el objetivo fundamental de este libro, no es otro, que despertar en el lector, el deseo, de una conversión profunda y sincera a Nuestro Señor Jesucristo, de acuerdo al Magisterio de la Iglesia, fundada por Él. Hecha esta aclaración, a continuación, se realizará un completo estudio, acerca de algunas de las profecías más importantes, sobre el Fin del Mundo, anunciadas en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Solamente Dios conoce el futuro de la humanidad. Dios conoce el futuro, porque para Él no corre el tiempo. Dios, era y es y será, siempre, en el Principio. A través de las sagradas escrituras, Dios da a conocer al hombre, los acontecimientos que cambiarán la historia de la humanidad. El verdadero y auténtico cristiano, cree en Dios y en su palabra. Aquel que no cree en la palabra de Dios, tampoco cree en aquel que la inspiró. Entonces, será la misma palabra, la encargada de juzgarlo en el último Día. Así es, y así está escrito:

“Así habla Yahvé: ¡Maldito el hombre que confía en otro hombre, que busca su apoyo en un mortal, y que aparte su corazón de Yahvé! Es como mata de cardo en la estepa; no sentirá cuando llegue la lluvia, pues echó sus raíces en lugares ardientes del desierto, en un solar despoblado”

Jeremías 17, 5 - 6

“El que me desprecia y no hace caso de mi Palabra tiene quien lo juzgue y condene: será mi propia Palabra; ella lo juzgará el último día”

San Juan 12, 48

Los actuales medios de comunicación, predicen el futuro de la humanidad, a partir de “conjeturas” y “especulaciones”, sacadas de “profecías dudosas escritas por hombres”. Entre estas “profecías dudosas escritas por hombres”, se encuentran: El efecto Nostradamus, la Nueva Era, las profecías mayas, el tarot, el horóscopo, etc. Al día de hoy, no es extraordinario, hallar, profecías sobre el Fin del Mundo para el 2012, como si los mismos ángeles del Cielo, conocieran la fecha predeterminada del Fin del Mundo. El verdadero y auténtico cristiano, cree en Dios y en su palabra. El verdadero y auténtico cristiano, no cree, ni en “conjeturas”, ni en “especulaciones”. Dios es aquel que conoce el futuro, y es el único que tiene el poder de revelarlo, a través de las sagradas escrituras. Confía en Dios y en su palabra, así conocerás la verdad, y la verdad te hará libre, como está escrito:

“¡Bendito el que confía en Yahvé, y que en él pone su esperanza! Se asemeja a un árbol plantado a la orilla del agua, y que alarga sus raíces hacia la corriente: no tiene miedo de que llegue el calor, su follaje se mantendrá verde; en año de sequía no se inquieta, ni deja de producir sus frutos”

Jeremías 17, 7 - 8

“Pero, en cuanto se refiere a ese día o a esa hora, no lo sabe nadie, ni los ángeles en el Cielo, ni  el Hijo, sino sólo el Padre”

San Marcos 13, 32

Para entender el presente documento, es necesario distinguir, la diferencia existente, entre dos grandes acontecimientos, profetizados, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento. Estos dos acontecimientos son: El Día de la Ira de Dios y el Fin del Mundo. Si bien, estos dos eventos presentan características similares, es muy probable, que ocurran en fechas distintas, dentro del corto calendario de la historia de la humanidad. El Fin del Mundo, se refiere, a la completa y definitiva desaparición del planeta azul, con todo lo que hay en él, como aparece escrito:

“Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”

San Mateo 24, 35

“Después tuve la visión del Cielo nuevo y de la nueva Tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra ya pasaron; en cuanto al mar, ya no existe”

Apocalipsis 21, 1

“Después vi un trono espléndido, muy grande, y al que se sentaba en él, cuyo aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas”

Apocalipsis 20, 11

En toda institución educativa, la fecha correspondiente a una prueba parcial, siempre es diferente, frente a la fecha del examen final. De la misma manera, la fecha del Día de la Ira de Dios, debe ser distinta, de la fecha del Fin del Mundo. El mundo no desaparecerá en el Día de la Cólera del Señor, porque el Día de la Ira de Dios, se refiere a una prueba terrible, que caerá sobre toda la humanidad, como aparece escrito:

“Por eso ahora la voy a arrojar en un lecho, y los que cometieron adulterio con ella los arrojaré en una prueba terrible, a no ser que se arrepientan de sus maldades. A sus hijos los heriré de muerte, y sabrán todas las iglesias que Yo Soy el que conoce hasta los rincones del corazón y de la mente; y a cada uno de ustedes le pagaré según como se porten”

Apocalipsis 2, 22 - 23

“Y porque guardaste con perseverancia mis palabras, yo por mi parte te protegeré en la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra”

Apocalipsis 3, 10

Dadas las características interpretativas, de algunos de los pasajes bíblicos, que a continuación se anexan, es conveniente aclarar que: La palabra “Babilonia”, se refiere, al actual y al futuro mundo pecador, que se ha olvidado de Dios, y de su Evangelio, como se explica a continuación:

“Salgan de en medio de Babilonia y que cada cual salve su vida; para que no perezca cuando llegue su castigo, pues éste es el momento de la venganza de Yahvé en el que él le dará su merecido. Babilonia era una copa de oro en manos de Yahvé que embriagó al mundo entero, ya que todas las naciones tomaron vino en ella y perdieron la razón. De repente ha caído Babilonia y se ha hecho pedazos: ¡lloren por ella! Vayan a buscar pomada para su mal, a lo mejor se cura”

Jeremías 51, 6 - 8

La Biblia es la revelación de Dios, para los hombres de todos los tiempos. Desde el Antiguo Testamento, Dios ha revelado el futuro de la humanidad, a sus siervos: Los profetas. Muchas de las profecías del Antiguo Testamento, ya se han cumplido. Entre estas revelaciones, se encuentra la destrucción de Jerusalén, hacia el año 70 d.c. Los judíos se habían negado a escuchar, a Nuestro Señor Jesucristo, a pesar de haber visto milagros, que nunca antes, nadie había realizado, en medio de ellos. Ellos se negaron a creer, porque ningún hombre cree en lo que no ama, ni acepta. Israel respiraba odio y rencor, hacia el imperio romano. Este odio les nublaba la mente y el corazón; a tal punto, que el mensaje de amor, tolerancia y perdón, de Cristo, no halló acogida entre ellos. Así, hacia la segunda mitad del siglo I, los judíos se revelaron contra los romanos, siendo éstos últimos, sus terribles verdugos. Los romanos destruyeron Jerusalén, reduciéndola a cenizas. Miles de judíos fueron asesinados, desterrados y dispersados, por todo el mundo pagano. Algunas de las profecías, que anunciaron este espantoso acontecimiento, son las siguientes:

“Cuando Jesús salió del Templo, uno de sus discípulos le dijo: ‘Maestro, mira que inmensas piedras y qué construcciones’. Jesús le respondió ‘¿Ves estas grandiosas construcciones? No quedará de ellas piedra sobre piedra. Todo será destruido’ “

San Marcos 13, 1 - 2

“Cuando vean a Jerusalén rodeada por ejércitos, sepan que le ha llegado la hora fatal. Si ustedes están en Judea, huyan a los cerros. Si están dentro de la ciudad, salgan y aléjense. Si están en los campos, no vuelvan a la ciudad. Porque ésos serán los días de su castigo, en que se cumplirán todas las cosas que les fueron anunciadas en la Escritura. ¡Pobres de las que estén embarazadas o estén criando en esos días! Porque una gran calamidad sobrevendrá al país y estallará sobre este pueblo la cólera de Dios. Morirán al filo de la espada, serán llevados prisioneros a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por las naciones hasta que se cumplan los tiempos de las naciones”

San Lucas 21, 20 - 24

“Déjenme que les diga lo que voy a hacer con mi viña: le quitaré la cerca, se convertirá en maleza para el fuego; derribaré el muro, y pronto será pisoteada. La convertiré en un lugar devastado, no se podará ni se limpiará más, sino que crecerán en ella la zarza y el espino, y les mandaré a las nubes que no dejen caer más lluvia sobre ella. La viña de Yahvé de los Ejércitos es el pueblo de Israel, y los hombres de Judá, su cepa escogida. El esperaba rectitud, y va creciendo el mal; esperaba justicia, y sólo se oye el grito de los oprimidos”

Isaías 5, 5 - 7

“Los dispersaré, pues, como paja liviana arrebatada por el viento del desierto; ése es tu premio, el salario de tu rebelión, que yo te había reservado, dice Yahvé, porque a mí me echaste al olvido cuando te entregaste a la mentira”

Jeremías 13, 24 - 25

“Serán motivo de espanto para todos los reinos de la tierra; de vergüenza, de cuento, de burla y de maldición en todos los países adonde los echaré”

Jeremías 24, 9

La persecución a la Iglesia de Cristo, por parte del poder político anticristiano, ha sido una constante, durante toda la historia de la humanidad. Entre los primeros emperadores romanos, que atacaron, despiadadamente, a la Cristiandad, se encuentra: Nerón. Este emperador fue el autor intelectual del incendio, que destruyó gran parte de la capital romana, hacia el año 64 d.c. Para alejar de sí las culpas, Nerón acusó a los cristianos, y ordenó que algunos fueran arrojados a los perros, mientras que otros fueron quemados vivos y crucificados. El imperio romano, también, fue artífice de grandes obras de ingeniería. Estas bellísimas construcciones, escondían la crueldad propia, de una sociedad decadente e inmoral, que se deleitaba con la sangre de los primeros mártires cristianos, el combate a muerte de gladiadores, entre otros espectáculos públicos. Según cálculos de expertos sobre el tema, el majestuoso Coliseo Romano, construido por el emperador Tito, fue testigo mudo, de la muerte y ejecución, de alrededor de un millón de personas. El orgullo y la prepotencia de los  césares romanos, era tal, que en ocasiones, éstos llegaron hasta el colmo, de autonombrarse “dios”. Domiciano, que reinó entre el año 81 y 96 d.c., persiguió a la Iglesia de Cristo, y durante su reinado, se nombró a sí mismo, “domine et deus”, que significa “señor y dios”. Así ocurrió, y así fue profetizado:

“Entonces los entregarán para atormentarlos y los matarán, y por causa mía serán odiados por todo el mundo”

San Mateo 24, 9

“Entonces la serpiente vomitó detrás de la mujer como un río de agua para que la arrastrara. Pero la tierra vino en socorro de la mujer, abrió la boca y se tragó el río vomitado por el monstruo. Entonces, el monstruo se enfureció contra la mujer y se fue a hacer guerra a sus demás hijos, es decir, a los que guardan los mandatos de Dios y tienen el mensaje de Jesús. Y se quedó a orillas del mar”

Apocalipsis 12, 15 - 18

En el año 857, el emperador griego Miguel III, llamado el beodo, y su ministro Bardas, expulsaron a San Ignacio, el cual era hasta ese momento, obispo de Constantinopla. San Ignacio reprendía la vida escandalosa del emperador y su ministro. El emperador Miguel III, reemplazó a Ignacio, por Focio, que fue ordenado por un obispo, que había sido excomulgado por el Papa Benedicto III. El nuevo obispo de Constantinopla, se sublevó contra el Papa, y se declaró “patriarca universal”. La historia describe a Focio, como "el hombre más artero y sagaz de su época: hablaba como un santo y obraba como un demonio". La tentativa de Focio fracasó. Fue encerrado en un monasterio, donde murió en el 886. Años más tarde, en el 1054, el Papa León IX, mandó una embajada a Constantinopla, encabezada por el cardenal Humberto de Silva Candida, y conformada por dos arzobispos más. Los legados papales, negaron, a su llegada a Constantinopla, el título de “ecuménico”, al patriarca Miguel I Cerulario, y, además, pusieron en duda, la legitimidad, de su elevación al patriarcado de Constantinopla. El patriarca se negó a recibir los legados papales. El cardenal Humberto, respondió, publicando su “Dialogo entre un romano y un constantinopolitano”, y, tras excomulgar a Cerulario, mediante una bula, que depositó el 16 de julio del 1054 sobre el altar de la basílica de Santa Sofía, abandonó la ciudad. Pocos días después, el 24 de julio del 1054, Cerulario respondió, excomulgando al cardenal y a su séquito, y quemó públicamente la bula romana. De esta manera, comenzó el “Cisma de Oriente”. El Cisma de Oriente dio origen a la iglesia Ortodoxa. Esta iglesia sostiene que: La Virgen María fue concebida en pecado original, como las demás criaturas; lo cual contradice el dogma de la inmaculada concepción, promulgado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus. La iglesia Ortodoxa, no admite órdenes, ni congregaciones religiosas, lo cual deja por fuera, la importantísima labor pastoral, de grandes Santos de la Iglesia Católica, como: San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, San Juan Bosco, etc. Personajes como: Focio y el patriarca Miguel I Cerulario, dan perfecto cumplimiento, a la profecía, sobre las antiguas y futuras alianzas, entre el falso profeta, y el poder perseguidor anticristiano, como está profetizado:

“Después vi surgir del continente otra bestia que llevaba dos cuernos como los del Cordero, pero hablaba como el monstruo. Esta aprovecha todo el poder de la primera bestia y está totalmente a su servicio. Ella ha logrado que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada”

Apocalipsis 13, 11 - 12

Otro ejemplo del cumplimiento, de la anterior profecía apocalíptica, lo encontramos en el famoso rey inglés: Enrique VIII. Este rey ascendió al trono en 1509, tras la muerte de su padre. El rey de España, Fernando II de Aragón, organizó el matrimonio de su hija Catalina, con el nuevo rey de Inglaterra. Enrique VIII desposó a Catalina de Aragón, nueve semanas antes de su coronación en Greenwich, el 11 de junio de 1509. El pueblo inglés no estaba de acuerdo con las reglas de sucesión femenina, y el rey sintió que, solo un heredero varón, podría asegurar el trono. Aunque la reina Catalina quedó embarazada, por lo menos siete veces, (por última vez en 1518), solamente una de las hijas, la princesa María, sobrevivió a la infancia. Enrique había frecuentado concubinas, incluyendo a María Bolena y a Isabel Blount, con quien había tenido un hijo ilegítimo, Henry Fitzroy, primer duque de Richmond y Somerset. En 1526, cuando estuvo claro, que la reina Catalina no podría tener más niños, el rey comenzó a perseguir a la hermana de María Bolena: Ana. Aunque no cabe duda, que la motivación principal de Enrique, para divorciarse de Catalina, era el deseo de tener un heredero varón, Enrique se encaprichó de Ana, a pesar de su inexperiencia y su poco atractivo. El largo intento del rey para terminar su matrimonio con la reina Catalina, fue conocido como: "La cuestión real". El 25 de enero de 1533, Enrique VIII y Ana Bolena, se casaron. Catalina perdió el título de "Reina", y se convirtió en la Princesa viuda de Gales. Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra, murió de cáncer en 1536. El Papa Clemente VIII, respondió a estos acontecimientos, excomulgando a Enrique VIII, en julio de 1533. Rechazando las decisiones del Papa, el parlamento inglés validó el matrimonio entre Enrique VIII y Ana Bolena. La hija de Catalina, lady María, fue declarada ilegítima, y los descendientes de Ana, pasaron a estar en la línea de sucesión real. La publicación de cualquier escrito, alegando que el matrimonio del rey con Ana Bolena era inválido, resultaba en un cargo de alta traición, que podía ser castigado con pena de muerte. La oposición a las políticas religiosas de Enrique, fue, rápidamente, suprimida. Varios monjes católicos disidentes fueron torturados y ejecutados. Posteriormente, el rey mandó a ejecutar a su esposa Ana Bolena, para poderse casar con su nueva amante: Jane Seymour. En el año de 1535, el Canciller del rey, Thomas More, fue enjuiciado por orden de Enrique VIII, acusado de alta traición, por no prestar el juramento antipapista, frente al surgimiento de la “iglesia Anglicana”. Thomas More fue declarado culpable, y permaneció en prisión, hasta ser decapitado el 6 de julio, de ese mismo año. En 1935, Thomas More fue canonizado por la Iglesia Católica.

Desde que fue fundada la Iglesia de Cristo, existen falsos profetas. Hoy en día, los pastores protestantes, predican una “falsa religión de milagros”. Estos atraen a gran cantidad de “católicos ignorantes”, los cuales contribuyen al enriquecimiento, de estos “modernos falsos profetas”. Son tantas las mentiras que anuncian los protestantes, que ningún pastor de una misma secta, predica la misma doctrina, que otro pastor de la misma denominación religiosa. Son ciegos, que llevan a la perdición, a otros ciegos. No te dejes engañar, conoce primero tu fe católica. Así fue profetizado:

“Aparecerán gran cantidad de falsos profetas, que engañarán a muchos; y tanta será la maldad, que en muchos el amor se enfriará. Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará”

San Mateo 24, 11 - 13

“Si alguien fomenta sectas en la Iglesia, le llamarás la atención una primera y una segunda vez; después rompe con él, sabiendo que es un descarriado y culpable que se condena a sí mismo

Tito 3, 10 - 11

“Hijitos míos, es la última hora, y se les dijo que llegaría un Anticristo; pero ya han venido varios anticristos, por donde comprobamos que ésta es la última hora. Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que entre nosotros no todos eran de los nuestros”

I Juan 2, 18 - 19

Las mentiras de los falsos profetas, llevan a muchos, a la perdición y a las malas costumbres. Hoy en día, las principales manifestaciones anticristianas, que atacan la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, son: Las sectas protestantes, la Nueva Era, el Código Da vinci, el Comunismo, el Islam, la brujería, el satanismo, la Masonería, el ocultismo, y todas las demás religiones y doctrinas, contrarias al Evangelio. Sea en la vida presente o futura, el final de todo falso profeta, siempre, será cruel y doloroso. Así fue profetizado:

“Entonces el diablo, el seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban la bestia y el falso profeta. Su tormento durará día y noche por los siglos de los siglos”

Apocalipsis 20, 10

“Esto dice Yahvé: No escuchen las palabras de estos profetas porque los engañan contándoles las visiones de su propia imaginación y no lo que sale de la boca de Yahvé. A aquellos que desprecian la palabra de Yahvé les aseguran: ‘Tendrán paz’, y a todos los que siguen los caprichos de su corazón les dicen: ‘Ninguna desgracia les va a suceder’ “

Jeremías 23, 16 - 17

“Por eso dice Yahvé: Por sus falsas palabras y sus profecías engañosas yo me declaro en contra de ellos, dice Yahvé. Mi castigo caerá sobre ellos, no serán admitidos en la asamblea de Israel, ni tendrán su nombre escrito en el libro de la gente de Israel, ni entrarán en la tierra de los hijos de Jacob, y sabrán que yo soy Yahvé”

Ezequiel 13, 8 - 9

Una enorme porción, de todo el profetismo bíblico, contenido en las sagradas escrituras, gira alrededor de: “El Día de la Ira de Dios” y “el Fin del Mundo“. Ambos acontecimientos, guardan estrecha relación, entre sí. El Día de la Cólera de Yahvé, es la prefiguración y el gran antecesor, del Fin del Mundo. Entre los eventos, que hacen antesala, al Fin del Mundo, se encuentran todos aquellos, que preceden, el terrible advenimiento del Día de la Ira de Dios. A continuación, se realiza un breve recuento, de las más importantes señales previas, al Día de la Cólera de Yahvé. Desafortunadamente, muchas de estas señales, ya se están viendo.

Antes que nada, es necesario aclarar, en que tiempo nos encontramos. Según las sagradas escrituras, nos encontramos, en “los tiempos de las naciones”; en lo que se conoce, con el nombre de “los primeros dolores del parto”. Esto se puede deducir, de los pasajes, que se anexan a continuación:

“Morirán al filo de la espada, serán llevados prisioneros a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por las naciones hasta que se cumplan los tiempos de las naciones

San Lucas 21, 24

“Se hablará de guerras y de rumores de guerra. Pero no se alarmen, porque todo eso tiene que pasar, pero no será todavía el fin. Unas naciones se levantarán en contra de otras, y pueblos contra otros pueblos.  Habrá hambres y terremotos en diversos lugares. Pero todo esto no será sino los primeros dolores del parto

San Mateo 24, 6 - 8

Con el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, la ONU crea el estado de Israel, en el año de 1948. Mediante la creación del estado de Israel, los judíos vuelven nuevamente a su territorio, lo cual, es una clara señal de “los tiempos de las naciones”. La anterior profecía del Evangelio de San Lucas, tiene a su pleno cumplimiento, años más tarde, mediante la famosa “guerra de los seis días”, (entre el 5 y el 10 de junio de 1967). En esta confrontación bélica, el estado de Israel se enfrentó contra la coalición árabe, conformada, por los estados de Egipto, Jordania, Iraq y Siria. Al terminar la guerra de los seis días, Israel había conquistado la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este (incluyendo la ciudad antigua), y los Altos del Golán.

A lo largo de la historia universal, nunca han faltado, movimientos telúricos y desastres naturales. Lo que llama la atención, es que, entre los 52 terremotos más fuertes, de la historia del mundo, (desde el siglo IV de nuestra era), 31 temblores han ocurrido, desde el año 1906 hasta el 2010. En el siglo XX, ocurrieron 26, de los 52 terremotos más desastrosos, en 17 siglos de historia universal. Según el texto anterior, del Evangelio de San Mateo, es muy difícil, que esto sea una “simple coincidencia”. Esta es una clara advertencia, que estamos viviendo “los primeros dolores del parto”. Los conflictos armados, de carácter mundial, como la Primera y la Segunda Guerra Mundial, también, hacen parte de estos “primeros dolores del parto”. Desgraciadamente, así ocurrió, y así fue profetizado:

“Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo viviente gritar: ‘Ven’. Salió entonces otro caballo color fuego. Al que lo montaba le ordenaron que desterrara la paz de la tierra, y que hiciera que se mataran unos a otros; para esto se le dio una gran espada

Apocalipsis 6, 3 - 4

Antes de la segunda venida de Cristo a la Tierra, “cuatro”, serán, los grandes castigos, que recaerán, sobre toda la humanidad: La espada, el hambre, la peste y las fieras. El mundo no desaparecerá en el Día de la Ira de Dios, porque el Día de la Cólera de Yahvé, se refiere a una prueba terrible, que caerá sobre toda la humanidad. Si el mundo no se convierte de corazón a Nuestro Señor Jesucristo, el Día de la Ira del Señor, será el anticipo del Fin del Mundo. El Día de la Cólera de Yahvé, es la prefiguración y el gran antecesor, del Fin del Mundo. El Fin del Mundo, se refiere, a la completa y definitiva desaparición del planeta azul, con todo lo que hay en él. Como se explicará, más adelante, “las fieras”, serán el horroroso síntoma, del advenimiento del Fin del Mundo. Si “las fieras”, representan, la espantosa señal, de la llegada del Fin del Mundo; los signos fundamentales, que harán antesala, al Día de la Ira de Dios, son: La espada, el hambre y la peste.

La peste, entendida como un conjunto de pandemias y enfermedades de difícil curación, siempre, ha sido y será, uno de los más grandes azotes de la humanidad. Precisamente, hacia el final de la Primera Guerra Mundial, en los años de 1918 y 1919, la gripe española, fue responsable de la muerte, de unas 50 a 100 millones de personas, en todo el mundo. La Primera Guerra Mundial, fue un factor multiplicador, de esta aterradora pandemia, puesto que, la cercanía de los cuarteles y los movimientos masivos de tropas, ayudaron a la expansión de la gripe española. Los investigadores sobre la materia, consideran, que los sistemas inmunológicos de los soldados, se debilitaron, por la tensión del combate, y los diferentes ataques con armas químicas, incrementando las probabilidades de contraer la enfermedad.

Igualmente, la espada y el hambre, hacen parte de los signos previos, que anteceden, el Día de la Ira de Dios. Para entenderlo, basta con comentar sobre la mayor matanza, jamás vista por la humanidad: La Segunda Guerra Mundial. En el campo de exterminio de Auschwitz, construido por los nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron asesinados, entre 1.5 y 2.5 millones de personas, la gran mayoría judíos. Adicionalmente, se calcula, que medio millón de prisioneros, murieron en Auschwitz, por concepto de enfermedades y hambre. Hoy en día, el último informe anual de la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, para el periodo 2000-2002, es contundente: El hambre pasa factura, a un total de 852 millones de personas en el mundo; muriendo, cada año, alrededor de 5 millones de niños, por falta de alimentación. Muchos de estos horrorosos eventos, coinciden, perfectamente, con antiguas profecías bíblicas, como está escrito:

“Así habla el Señor Yahvé: Retuércete las manos, golpea con los pies, y di: Bien hecho por todas las horribles maldades de la gente de Israel, que va a caer por la espada, el hambre y la peste

Ezequiel 6, 11

“Hijo de hombre, grita, laméntate, porque esa espada está destinada para mi pueblo, y para todos los príncipes de Israel, que morirán a espada, junto con mi pueblo. Golpéate el pecho, porque el castigo está decidido. Tú, hijo de hombre, habla de parte mía y aplaude. Viene muy inexorable la espada de la matanza y del enorme estrago. He puesto en todas las salidas la espada vengadora; ha sido pulida y brilla, y los ánimos se acobardan; ha sido afilada para matar y no se cuentan las víctimas”

Ezequiel 21, 17 - 20

“Cuando te dispare las terribles saetas del hambre, harán estragos, porque las lanzaré justamente para destruirlos a ustedes. Les mandaré una tremenda hambruna y les quitaré las reservas de víveres. Mandaré en tu contra el hambre y las fieras, que te dejarán sin hijos. Sufrirás peste y matanzas y descargaré la espada contra ti. Palabra de Yahvé”

Ezequiel 5, 16 - 17

“El tercer ángel vació su copa sobre los ríos y las fuentes, que se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas que decía: ‘Tú que eres y que eras, oh Santo, eres justo al castigarlos de ese modo. Puesto que ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tú los hiciste beber sangre. Bien se lo merecían’. Oí a otro que decía desde el altar: ‘Sí, Señor y Dios, Señor del universo, tus juicios son verdaderos y justos’ “

Apocalipsis 16, 4 - 7

Una de las mayores tragedias de la Segunda Guerra Mundial, fue, la separación forzosa, de familias enteras: Madres que nunca más volvieron a ver a sus hijos, hijos que jamás volvieron a ver a sus madres. Por lo general, a toda prisionera, se le rapaba la cabeza, cuando ésta ingresaba, a un campo de concentración nazi. Lamentablemente, así ocurrió, y así fue profetizado:

“Córtate el pelo al rape por tus hijos tan queridos, quédate pelada como el buitre, pues han sido llevados lejos de ti”

Miqueas 1, 16

“Arrancan de sus hogares tan queridos a las mujeres de mi pueblo y les quitan a sus hijos la libertad que yo les había dado”

Miqueas 2, 8 - 9

La guerra, será, la gran predecesora del Día de la Ira de Dios. En medio de la guerra, Dios hará sentir su enojo, sobre toda la Tierra. Desafortunadamente, así fue profetizado:

“Porque la ciudad que lleva mi nombre es la primera que empiezo a castigar, ¿y ustedes quedarían sin castigo? No, porque yo mismo dejaré caer la espada contra todos los habitantes de la tierra, dice Yahvé de los Ejércitos. Y tú les comunicarás todas estas cosas y les dirás: Ruge Yahvé desde lo alto, y grita desde su santa morada. Ruge con fuerza contra su corral y lanza gritos como los que pisan la uva en el lagar. A todos los habitantes de la tierra, hasta el fin del mundo, ha llegado el eco de su voz. Pues Yahvé abre el proceso de todas las naciones, pone pleito a todo mortal, y a los impíos los condena a la espada, dice Yahvé”

Jeremías 25, 29 - 31

“Esto añade el Señor: ¿No se estremecerán las islas cuando te desplomes con gran ruido, con el gemido de tus heridos, cuando hierva la matanza en medio de ti? Bajarán de sus tronos todos los jefes de las islas, se quitarán sus capas y sus lujosas vestiduras; se vestirán de luto y se sentarán en tierra, temblarán incesantemente y estarán como alocados”

Ezequiel 26, 15 - 16

La profecía correspondiente, al toque de la sexta del Apocalipsis, indica, que China dirigirá un ataque militar, sin precedentes, comenzando una guerra que, desembocará, finalmente, en el Día de la Ira del Señor. Roguemos a Dios, por el actual Gobierno Chino, para que pueda encontrar caminos orientados, hacia una mayor tolerancia religiosa, democracia, y justicia social. Desgraciadamente, muchos textos bíblicos, profetizan, sobre el actual y poderoso “león dormido”, como está escrito:

“El sexto ángel derramó su copa en el gran río Éufrates; entonces sus aguas se secaron, dejando paso libre a los reyes de oriente

Apocalipsis 16, 12

Secaré los ríos y entregaré el país a hombres feroces, y lo aniquilaré por medio de extranjeros. Yo Yahvé soy quien lo dice”

Ezequiel 30, 12

Tocó el sexto ángel. Entonces oí una voz que venía de las cuatro esquinas del altar de oro colocado delante de Dios, y que dijo al sexto ángel: ‘Suelta a los cuatro ángeles encadenados a orillas del gran río Éufrates’. Y soltaron a los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año, listos para exterminar a un tercio de los hombres. El número de los soldados a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. En mi visión yo vi esos caballos y a quienes los montaban. Estos llevan corazas color de fuego, de jacinto y azufre. Las cabezas de los caballos son como cabezas de leones, y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. Entonces un tercio de los hombres fue exterminado por estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre que los caballos lanzaban por el hocico. Porque el poder de los caballos está en el hocico; pero también en sus colas. En efecto, éstas son como serpientes, y tienen cabezas con las que hacen daño”

Apocalipsis 9, 13 - 19

“Le hace señas a una nación lejana y le pega un silbido desde el fin del mundo, y ella llega inmediatamente con rapidez. Nadie de los suyos se debilita o se cansa, ni se queda dormido o se pone a cabecear, ninguno se suelta los cordones de su zapato. Sus flechas son muy puntiagudas, todos sus arcos estirados, los cascos de sus caballos son como de piedra, las ruedas de sus carros igual que el huracán. Tiene un rugido como de leona, ruge como un cachorro de león, gruñe y atrapa su presa, se la lleva y nadie se la quita. Rugirá contra él, en ese día, como el bramido del mar. Al mirar el país sólo verán tinieblas, angustia, y luz que desaparece entre las sombras”

Isaías 5, 26 - 30

“¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y de espesa niebla! Un pueblo numeroso y fuerte, como jamás hubo otro ni lo habrá después de él, avanza y se extiende como aurora sobre los cerros. El fuego devora delante de él, detrás de él la llama abrasa. Delante de él, un jardín de delicias; detrás de él queda un desierto. No hay nada que se pueda salvar. Son semejantes a poderosos caballos y se lanzan como caballerías, saltando por los cerros. Como el estruendo de carros, como el sonido de la llama de fuego que devora la paja seca. Son como un pueblo poderoso en orden de batalla. Ante él se estremecen los pueblos, todos los rostros palidecen”

Joel 2, 2 - 6

¡Ante este pueblo invasor tiembla la tierra, se estremecen los cielos, el sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo! Yahvé hace oír su voz, al frente de su ejército: numerosos son sus soldados, poderosos los que cumplen sus órdenes. Porque grande y temible es el día de Yahvé. ¿Quién podrá soportarlo?

Joel 2, 10 - 11

El león, que devora las naciones, se ha levantado de su madriguera y se ha puesto en marcha, abandonando su morada, para dejar tu tierra como un desierto, tus ciudades destruidas y sin habitantes. Por eso, vístanse con sacos, lloren y aúllen, porque Yahvé no aparta de nosotros su ardiente cólera

Jeremías 4, 7 - 8

“Que todos sepan, en Judá y en Jerusalén, que los enemigos ya están aquí. Vienen de un lejano país y gritan contra las ciudades de Judá, rodean a Jerusalén como los que cuidan una propiedad, porque se rebeló contra mí, dice Yahvé”

Jeremías 4, 16 - 17

“¡Gente de Israel! Traeré de muy lejos una nación contra ustedes - palabra de Yahvé - Es una nación invencible y muy  antigua, cuyo idioma desconoces”

Jeremías 5, 15

Hoy en día, el Evangelio, es conocido en todos los rincones del planeta. Esta es una señal apocalíptica, que no se debe menospreciar. La proclamación universal de la Palabra de Dios, es uno de los signos más evidentes, del final de los tiempos; porque Cristo mismo, nos enseña, que una vez, se haya anunciado el Evangelio por todo el mundo, comenzarán los últimos tiempos. Así fue profetizado:

“Esta Buena Nueva del Reino será proclamada por todas partes del mundo para que la conozcan todas las naciones, y luego vendrá el fin

San Mateo 24, 14

Los signos previamente analizados, como: La espada, el hambre, la peste, los terremotos, y el anuncio universal del Evangelio, dan un claro y alarmante testimonio, sobre la proximidad del Día de la Ira de Dios. La conciencia humana sabe que Cristo es Dios, y solo en Él está la verdad. Sin embargo, la humanidad se niega, sistemáticamente, a creer, porque no quiere apartarse de sus vicios y pecados. El pecado del mundo actual, está muy por encima, de aquel que fue acometido por las antiguas ciudades de Sodoma y Gomorra. Estas ciudades fueron borradas de la faz de la Tierra, por crímenes e inmoralidades, insignificantes, comparadas, con las que observamos diariamente en los medios de comunicación. Si el mundo no se convierte de corazón a Cristo Jesús, el mundo conocerá la Ira de Dios. Las características del Día de la Cólera del Señor, son, sencillamente, escalofriantes. Las sagradas escrituras, no ahorran palabras, para describir el futuro enojo de Yahvé. El Día de la Ira de Dios será un cataclismo, a escala universal, que asolará toda la Tierra, como fue profetizado:

“Porque está cerca el día de Yahvé contra todas las naciones. Como tú has hecho, así se te hará; sobre tu cabeza recaerá tu merecido. Así como ustedes bebieron sobre mi monte santo, así beberán sin cesar todas las naciones; beberán y se embriagarán, y serán luego como si no hubieran sido”

Abdías 1, 14 - 15

“Los cerros tiemblan ante él, y las lomas se estremecen. Ante él se derrumba la tierra, el universo y todos los que en él viven ¿Quién podrá resistir ante su enojo? ¿Quién podrá soportar el ardor de su cólera? Su furor se extiende como el fuego, y las rocas se quiebran ante él”

Nahúm 1, 5 - 6

El Día de la Cólera de Yahvé, llegará con un viento fuerte y universal, que hará estremecer el planeta, como fue profetizado:

“Después de esto divisé cuatro ángeles de pie en las cuatro esquinas de la tierra; retenían a los cuatro vientos para que no se desataran contra la tierra, el mar y los árboles”

Apocalipsis 7, 1

“Así habla Yahvé: Voy a levantar contra los habitantes de Babilonia un viento impetuoso

Jeremías 51, 1

“Ustedes afirman: ‘Hemos hecho  un contrato con la Muerte, y con el Lugar de los Muertos hemos firmado un acuerdo. Por eso, cuando pase el vendaval destructor no nos hará nada, pues nos hemos refugiado en la mentira y en el engaño nos hemos escondido’. En vista de todo esto, el Señor Yahvé les dice: Miren cómo yo coloco en Sión una primera piedra cuadrada, preciosa y firme: ‘El que se apoye en ella, no se moverá.’ Pondré el derecho como regla y la justicia como nivel. El granizo aplastará el refugio de la mentira y las aguas inundarán su escondite. Será roto su contrato con la Muerte y el acuerdo con el Lugar de los Muertos ya no tendrá más valor. Cuando pasé el vendaval destructor los aplastará”

Isaías 28, 15 - 18

“A cada uno le va a dar su merecido: enojo para sus adversarios y castigo para sus enemigos. Sobre las naciones lejanas caerá su venganza. Los de Occidente conocerán su Nombre y de Oriente verán su Gloria, pues llegará como un torrente encajonado, empujado por un soplo de Yahvé. Pero, en cambio, vendrá como Redentor para Sión y para todos los habitantes de Jacob que se hayan arrepentido de sus pecados”

Isaías 59, 18 - 20

En el Día de la Ira de Dios, la Tierra temblará, como nunca antes se ha visto jamás. En el Día de la Cólera de Yahvé: Lloverá fuego sobre la Tierra, y una densa oscuridad cubrirá todo el planeta. Desafortunadamente, no son pocas las citas bíblicas, que afirman los mismos desastres, como fue profetizado:

El hombre será humillado, el mortal abatido ¡No se lo perdones! Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, para no ver la cara de Yahvé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra”

Isaías 2, 9 - 10

“Sólo Yahvé será exaltado aquel día, y todos los ídolos desaparecerán; mientras ellos se meterán entre las rocas, en los huecos de la tierra, para no ver la cara de Yahvé que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra”

Isaías 2, 17 - 19

La tierra tembló y se estremeció porque se cumplió lo que Yahvé había decretado contra Babilonia: reducir el territorio de Babilonia a un desierto despoblado”

Jeremías 51, 29

“Ustedes sembraron heno y cosecharán sólo paja, mi respiración los quemará como una llama. Los pueblos quedarán reducidos a cenizas, como zarzamora cortada a la que le prenden fuego

Isaías 33, 11 - 12

“Salgan de allí, pueblo mío. Que cada uno de ustedes salve su vida ante el fuego de la cólera de Yahvé

Jeremías 51, 45

“Todos ustedes que pasan por el camino, miren y observen si hay dolor semejante al que me atormenta, con el que Yahvé me ha herido en el día de su ardiente cólera. El fuego que lanzó de lo alto bajó hasta mis huesos; tendió una red a mis pies y me hizo caer de espaldas. Me dejó abandonada y siempre doliente”

Lamentaciones 1, 12 - 13

“¡Toquen la trompeta en Sión! Den la  alarma en mi monte santo ¡Tiemblen todos los habitantes del país, porque llegó el día de Yahvé, que se acercaba! ¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nubes y de espesa niebla! Un pueblo numeroso y fuerte, como jamás hubo otro ni lo habrá después de él, avanza y se extiende como aurora sobre los cerros”

Joel 2, 1 - 2

“Pues habrá llantos en todas las viñas cuando yo pase en medio de ti. ¡Ay de aquellos que suspiran por el día en que vendrá Yahvé! ¿Cómo será ese día para ustedes? Será un día de tinieblas, no de luz”

Amós 5, 17 - 18

“Será un día de cólera aquel día, de angustia y de congoja; día de destrucción y de abandono, de sombras y tinieblas; día de nubarrones y neblina”

Sofonías 1, 15

El número “tres”, en las sagradas escrituras, designa la “Santísima Trinidad”. La Santísima Trinidad es Dios, manifestado en tres personas diferentes: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El pecado, el diablo y sus ángeles caídos, están representados por el inverso de “tres”, es decir: “un tercio” o “la tercera parte”. Dios reprende al necio, y sabe librar del castigo al justo. En el Día de la Ira de Dios, todos los pecadores, sin excepción, perderán la vida. Dios protegerá a sus elegidos en el Día de la Cólera de Yahvé. Si el mundo actual no se convierte de corazón a Cristo Jesús, la humanidad entera, experimentará aquello, que fue profetizado desde la antigüedad:

“La tierra ha sido profanada por los pies de sus habitantes, que pasaron por alto las leyes, violaron los mandamientos y no cumplieron el contrato eterno. Por eso, una maldición ha devorado la tierra por culpa de sus habitantes; por eso se han ido muriendo y solo quedan unos pocos

Isaías 24, 5 - 6

“Los siete ángeles de las siete trompetas se prepararon para tocar. Tocó el primero, y se produjo granizo y fuego, mezclado con sangre, que fueron lanzados a la tierra. Y la tercera parte de la tierra se quemó con la tercera parte de los árboles y toda la hierba verde”

Apocalipsis 8, 6 - 7

“Y soltaron a los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año, listos para exterminar a un tercio de los hombres. El número de los soldados a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. En mi visión yo vi esos caballos y a quienes los montaban. Estos llevan corazas color de fuego, de jacinto y azufre. Las cabezas de los caballos son como cabezas de leones, y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. Entonces un tercio de los hombres fue exterminado por estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre que los caballos lanzaban por el hocico”

Apocalipsis 9, 15 - 18

“Otro ángel subió del oriente llevando el sello del Dios vivo y gritó con voz poderosa a los cuatro ángeles autorizados para hacer mal a la tierra y al mar: ‘No hagan mal a la tierra, ni al mar, ni a los árboles hasta que hayamos señalado en la frente a los servidores de nuestro Dios’ “

Apocalipsis 7, 2 - 3

“Y porque guardaste con perseverancia mis palabras, yo por mi parte te protegeré en la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra”

Apocalipsis 3, 10

“Le tomaré cuenta a Sión; entonces será rescatada; y son los justos los que se salvarán. Pero los rebeldes y los pecadores van a ser destrozados al mismo tiempo, y aquellos que se alejen de Yahvé, perecerán”

Isaías 1, 27 - 28

“A cada uno le va a dar su merecido: enojo para sus adversarios y castigo para sus enemigos. Sobre las naciones lejanas caerá su venganza. Los de Occidente conocerán su Nombre y de Oriente verán su Gloria, pues llegará como un torrente encajonado, empujado por un soplo de Yahvé. Pero, en cambio, vendrá como Redentor para Sión y para todos los habitantes de Jacob que se hayan arrepentido de sus pecados”

Isaías 59, 18 - 20

“Caminas muy molesto por la tierra, con ira pisoteas las naciones. Has salido en socorro de tu pueblo, a salvar a tu ungido. Has demolido la casa del impío y arrasado sus cimientos hasta el fondo”

Habacuq 3, 12 - 13

El diablo es la fuente universal del pecado. Con el pecado entró la muerte al mundo. La “muerte” y el diablo son una misma cosa. El “lugar de los muertos” es el infierno, porque todo demonio y toda alma condenada, son “muertos vivientes”. Los pecados de los actuales hijos de Adán, son tan negros, como negra será la noche en el Día de la Ira de Dios. En el Día de la Cólera del Señor, el “lugar de los muertos”, estará, totalmente, desocupado; porque todos los espíritus infernales irán a parar a la Tierra. En el Día de la Ira de Dios, el diablo recibirá la “llave del pozo del abismo”, entonces, todas las legiones de ángeles infernales tomarán posesión del actual mundo pecador, y de todo lo que hay en él. La gente morirá de espanto y desesperación, al verse rodeada por demonios y ángeles caídos. Donde hay demonios, hay azufre. En el Día de la Cólera del Señor: El fuego, el humo y el azufre, serán responsables, de la desaparición de las dos terceras partes de la raza humana, como fue profetizado, desde la antigüedad:

“Hiere al pastor para que se dispersen las ovejas, que yo me encargaré de matar a los corderitos. Y en todo el país, amenaza Yahvé, dos tercios serán exterminados, y sólo se salvará un tercio”

Zacarías 13, 8

Tocó el tercer ángel, y cayó del cielo una estrella grande, como un globo de fuego, sobre la tercera parte de los ríos y de las fuentes. La estrella se llama Ajenjo, y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo y mucha gente murió a causa de las aguas, que se habían vuelto amargas

Apocalipsis 8, 10 - 11

“El lugar donde van los muertos ensanchará su garganta y abrirá su enorme hocico, para tragar a toda esa gente adinerada: ahí bajarán con toda su bulla”

Isaías 5, 14

“Ustedes afirman: ‘Hemos hecho  un contrato con la Muerte, y con el Lugar de los Muertos hemos firmado un acuerdo. Por eso, cuando pase el vendaval destructor no nos hará nada, pues nos hemos refugiado en la mentira y en el engaño nos hemos escondido’. En vista de todo esto, el Señor Yahvé les dice: Miren cómo yo coloco en Sión una primera piedra cuadrada, preciosa y firme: ‘El que se apoye en ella, no se moverá.’ Pondré el derecho como regla y la justicia como nivel. El granizo aplastará el refugio de la mentira y las aguas inundarán su escondite. Será roto su contrato con la Muerte y el acuerdo con el Lugar de los Muertos ya no tendrá más valor. Cuando pasé el vendaval destructor los aplastará”

Isaías 28, 15 - 18

“Cuando abrió el cuarto sello, oí el grito del cuarto viviente: ‘Ven’. Se presentó un caballo verdoso. Al que lo montaba lo llaman la muerte, y detrás de él montaba otro: el lugar de los muertos. Se le dio permiso para exterminar la cuarta parte de los habitantes de la tierra por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras”

Apocalipsis 6, 7 - 8

 “En ese momento empezó una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el monstruo. El monstruo se defendía apoyado por sus ángeles, pero no pudieron resistir, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. Echaron, pues, al enorme monstruo, a la serpiente antigua, al Diablo o Satanás, como lo llaman, al seductor del mundo entero, lo echaron a la tierra y a sus ángeles con él

Apocalipsis 12, 7 - 9

“Gritó con voz poderosa: ‘Cayó, cayó Babilonia la grande; ahora quedó transformada  en guarida de demonios, en asilo de toda clase de espíritus impuros, en refugio de aves impuras y asquerosas”

Apocalipsis 18, 2

“Y tocó el quinto ángel. Vi entonces una estrella que del cielo había caído a la tierra. Le entregaron la llave del pozo del abismo. Al abrir este pozo, subió una humareda como la de un inmenso horno, que oscureció el sol y el aire”

Apocalipsis 9, 1 - 2

“Y soltaron a los cuatro ángeles que esperaban la hora, el día, el mes y el año, listos para exterminar a un tercio de los hombres. El número de los soldados a caballo era de doscientos millones; es el número que oí. En mi visión yo vi esos caballos y a quienes los montaban. Estos llevan corazas color de fuego, de jacinto y azufre. Las cabezas de los caballos son como cabezas de leones, y de sus bocas sale fuego, humo y azufre. Entonces un tercio de los hombres fue exterminado por estas tres plagas: el fuego, el humo y el azufre que los caballos lanzaban por el hocico”

Apocalipsis 9, 15 - 18

El Día de la Cólera del Señor, dejará montañas de cadáveres por doquier. No habrá quien los entierre. Desgraciadamente, así fue profetizado:

“Y añade Yahvé: La catástrofe se extiende de nación en nación, y una tempestad inmensa estalla desde los confines de la tierra. Y las víctimas de Yahvé se extenderán de uno al otro extremo de la tierra, y no serán lloradas ni recogidas ni enterradas, sino que quedarán tiradas por el suelo como guano”

Jeremías 25, 32 - 33

“Mira como Yahvé está enojado con todas las naciones y no quiere saber nada con todos sus ejércitos. Los ha condenado a la destrucción, los ha entregado a la matanza. Los muertos están tirados por las calles, y se siente la fetidez de sus cadáveres”

Isaías 34, 2 - 3

“Por eso Yahvé se enojó mucho con su pueblo y levantó su mano para pegarle; los cerros se estremecieron y los cadáveres quedaron tirados como basura en las calles. Pero no se le pasó el enojo, pues siguió con su mano levantada”

Isaías 5, 25

“Ustedes sabrán que yo soy Yahvé cuando sus cadáveres estén allí en medio de los ídolos, alrededor de sus altares, en cada loma elevada, en la cumbre de todos los cerros, bajo todo árbol verde, bajo toda encina frondosa, dondequiera que hayan quemado incienso a sus ídolos”

Ezequiel 6, 13

Cuando el enojo del Señor visite la Tierra, la gente temblará de miedo. Será un tiempo de angustia, como no hubo antes, ni lo habrá después, hasta el Fin del Mundo. Durante el Día de la Ira de Dios, será imperativo: Rezar, cerrar puertas y ventanas, y nunca mirar hacia afuera de las ventanas, porque la Ira de Dios es Santa. Así fue profetizado:

“Al amanecer los ángeles apuraron a Lot diciéndole: ‘Levántate, toma a tu esposa y a tus dos hijas, no sea que te alcance el castigo de la ciudad’. Como él vacilaba, lo tomaron de la mano, junto a su mujer y a sus dos hijas, porque Yahvé había tenido compasión de ellos. Los sacaron y los llevaron fuera de la ciudad. Una vez fuera dijeron: ‘Ponte a salvo. Por tu vida, no mires hacia atrás ni te detengas en parte alguna de esta llanura, sino que huye a la montaña para que no perezcas’ ”

Génesis 19, 15 - 17

El hombre será humillado, el mortal abatido ¡No se lo perdones! Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, para no ver la cara de Yahvé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra”

Isaías 2, 9 - 10

“Sólo Yahvé será exaltado aquel día, y todos los ídolos desaparecerán; mientras ellos se meterán entre las rocas, en los huecos de la tierra, para no ver la cara de Yahvé que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra”

Isaías 2, 17 - 19

“Entra pueblo mío, en tus habitaciones y cierra las puertas tras de ti; escóndete un momento hasta que pase la cólera. Porque Yahvé se dispone a salir de su morada para castigar la maldad de los habitantes de la tierra. La tierra devolverá la sangre y no esconderá más a los degollados”

Isaías 26, 20 - 21

“Se cubrirán de sacos, pero el terror los envolverá; todos estarán confusos. Toda cabeza será rapada. Tirarán por las calles su plata, y su oro no valdrá más que basura. Ni uno ni otra conseguirán salvarlos en el día de la ira de Yahvé. No les servirán para calmar su hambre ni para llenarse el estómago, ya que oro y plata fueron para ellos causa de tropiezo y de pecado”

Ezequiel 7, 18 - 19

“Porque éstos serán tiempos de angustia como no ha habido igual desde el principio del mundo, ni habrá nunca después. Y si esos momentos no se acortaran, nadie se salvaría. Pero Dios acortará esos días en consideración a sus elegidos”

San Mateo 24, 21 - 22

Después del Día de la Cólera de Yahvé, el planeta, con todo lo que hay en él, quedará convertido en un inmenso desierto. Esta profecía es muy coherente, con lo previamente interpretado, dado que en el Día de la Ira de Dios, lloverá fuego sobre la Tierra. Desgraciadamente, así fue profetizado:

“Como el león ha dejado su guarida, y ante el ardor de su cólera, la tierra se ha convertido en un desierto, bajo los golpes de la espada destructora”

Jeremías 25, 38

“Que su madre será totalmente humillada, y roja de vergüenza la que los dio a luz. Ahora es la última de las naciones, un desierto seco y triste. La cólera de Yahvé la ha dejado sin habitantes, será un lugar completamente abandonado. Todo el que pase cerca de Babilonia se detendrá asombrado, y silbará al ver tantas heridas”

Jeremías 50, 12 - 13

“Sus ciudades se han convertido en un desierto seco y triste, donde nadie vive y por donde nadie pasa más”

Jeremías 51, 43

“Convertiré el país en desierto, porque me han sido infieles, dice Yahvé”

Ezequiel 15, 8

“Esta tierra la dejaré reducida a una soledad y desierto; se acabará su antiguo poder, y los cerros de Israel quedarán arruinados de modo que no habrá nadie que pase por ellos. Cuando transforme su país en soledad y destierro, conocerán que yo soy el Señor, que castigo todos los pecados que han cometido”

Ezequiel 33, 28 - 29

La Santísima Virgen María y Nuestro Señor Jesucristo, describen, detalladamente, el futuro Día de la Ira de Dios, en lo que se conoce como: “La Profecía de los Tres Días de Tinieblas”. Esta revelación aparece repetida, en muchos de los mensajes privados, entregados a diferentes videntes, alrededor del mundo, durante los dos últimos siglos. He de aclarar que, en el Vaticano, el 15 de noviembre de 1966, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe, bajo su Santidad Pablo VI, eliminó el artículo 5to del capítulo 1339 del Código de Derecho Canónico; el cual no permitía publicar nuevas revelaciones, apariciones, visiones, profecías, etc. Tomando como referencia este permiso, para mejor comprensión del presente documento, anexaré algunos fragmentos, de los mensajes sobrenaturales de la Santísima Virgen María y Nuestro Señor Jesucristo. En el Antiguo Testamento, Yahvé hizo caer sobre Egipto, una densa oscuridad, durante “tres días”. Así, no resulta extraordinario que, “La Profecía de los Tres Días de Tinieblas”, dibuje, perfectamente, el futuro Día de la Cólera de Yahvé. La historia de la humanidad es circular, y se repite una y otra vez. Para entenderlo, lee lo que está escrito:

“Yahvé dijo a Moisés: ‘Extiende tu mano hacia el cielo y habrá tinieblas sobre el país de Egipto, tan densas que caminarán a tientas’. Así lo hizo Moisés, y al instante negras tinieblas cubrieron Egipto por espacio de tres días

Éxodo 10, 21 - 22

Lo más preocupante aquí, es la impresionante coincidencia entre: La interpretación de los pasajes bíblicos precedentes, y los mensajes sobrenaturales, entregados por la Santísima Virgen María y Nuestro Señor Jesucristo. El lector sacará sus propias conclusiones, tomando en cuenta, lo que está escrito a continuación:

"Dios enviará dos castigos: uno en forma de guerra, revoluciones y peligros, originados en la tierra; y otro enviado desde el Cielo. Vendrá sobre la tierra una oscuridad total que durará tres días y tres noches. Nada será visible y el aire se volverá pestilente, nocivo, y dañará, pero no solo a los enemigos de la Religión. Durante los tres días de tinieblas la luz artificial será imposible. Sólo las velas benditas arderán... Los fieles deben permanecer en sus casas rezando el Santo Rosario, y pidiendo a Dios Misericordia. Los malos perecerán en toda la tierra durante esta oscuridad universal, con excepción de algunos pocos que se convertirán… Todos los enemigos de la Iglesia, ocultos o aparentes, perecerán en las tinieblas, con excepción de algunos que Dios convertirá después. El aire será apestado por los demonios que aparecerán bajo toda suerte de formas horribles. Los cirios benditos preservarán de la muerte así como las oraciones a la Santa Virgen y a los ángeles… La tierra envuelta en llamas, hundiéndose numerosos edificios. La tierra y el cielo parecía que estaban agonizando. Millones de hombres morirán por el hierro, unos en guerras, otros en luchas civiles; millones perecerán en los tres días de tinieblas... Después de purificar al mundo y a su iglesia, y de arrancar de cuajo toda la mala hierba, Nuestro Señor operará un renacimiento milagroso"

Mensaje de la Santísima Virgen María a Ana María Taigi, en el siglo XIX

 

"Sobre la tragedia que sobrevendrá, el Señor me dijo lo siguiente: Comenzará con un viento fuerte que vendrá del sur. El viento se esparcirá por todo el planeta y causará fuertes tormentas. Después de esto unos diez truenos al unísono golpearan la tierra con tal fuerza que esta temblará. Esta es la señal que la gran tribulación y la negra oscuridad están comenzando. Esto durará tres días y tres noches. Ante esto la gente debe refugiarse en sus casas, cerrarlas bien, tapar las ventanas, bendecir la casa y las personas con agua bendita y encender las velas benditas. Afuera habrá una violencia tal, que aquellos que se atrevan a mirar morirán. Todos los demonios andarán sueltos por la Tierra para que puedan destruir sus propias presas. Los demonios aullaran sobre la Tierra y llamaran los nombres de muchos para destruirlos. Ellos imitaran las voces de los parientes y amigos que no pudieron refugiarse a tiempo. Una vez que comience el horror, no abran la puerta a nadie bajo ningún concepto. En muchos lugares varias personas se reunirán asustadas. Del mismo grupo, algunos perecerán mientras que otros sobrevivirán. Para ese Día y ese momento, y para dicha oscuridad, muchos habrán preparado velas benditas, mas estas no arderán si las gentes no han vivido de acuerdo a mis mandamientos. Otros ni siquiera podrán encenderlas de miedo. Mas para aquellos que creen, aunque solo tengan un pedazo de cera, arderá y bastará para los tres días y las tres noches. Algunos caerán en un profundo sueño permitido por mí para que no tengan que ver lo que está pasando en la Tierra. Todos los edificios de la Tierra se derrumbarán y solo permanecerá en pie alguna casa humilde y sencilla en cuyo interior resplandecerá la luz de la vela. En muchos lugares las montañas de cadáveres serán tan grandes que los que sobrevivan no podrán abrirse paso entre ellos y no habrá quien los entierre. Los ángeles guardianes vigilarán sobre los elegidos para salvarse. Las casas que deban ser preservadas serán elevadas y protegidas por el poder de Dios en el momento del horror más agudo… Después de la destrucción, los que sobrevivan se reunirán al aire libre para celebrar misas de acción de gracias por haber sido salvados. Así es como sucederá. La tierra permanecerá desolada y vacía. Muchos sacerdotes también perecerán en esta gran tragedia. Aquellos que sobrevivan serán pobres, pues muchos de sus artículos mundanos se habrán perdido"

Mensaje de Jesucristo a Julia, joven croata, en Zagreb, Antigua Yugoeslavia, entre 1945 a 1976

 

“Dios Padre enviará dos castigos muy grandes. Uno en forma de revoluciones, sequías, hambre y enfermedades… El otro castigo vendrá del cielo con grandes terremotos en varias naciones y vendrá sobre la tierra una oscuridad intensa que durará tres días y nada será visible en estos días en que el aire será nocivo y sólo alumbraran las velas benditas. Se debe permanecer en casa, rezando el Rosario y pidiendo misericordia a Dios... Se oirán muchos ruidos y las casas y los cuerpos de muchos volarán por los aires. Durante los tres días de tinieblas el Señor ordenará a sus ángeles que todos sus enemigos sean muertos y en un momento todos los enemigos de la Iglesia y todos los hombres del pecado perecerán, salvo algunos que se conviertan a última hora. El castigo destruirá las dos terceras partes de la humanidad y la Tierra quedará como un desierto. A los que estén con Dios y con la Virgen, no les afectará nada”

Mensaje de la Santísima Virgen María a Amparo Cuevas, en El Escorial (España), en 1980

 

“He visto que durante los tres días de tinieblas no va a haber ningún diablo o demonio suelto en el infierno, pues todos estarán en la Tierra durante esos tres días, tan oscuros que uno no podrá ver ni su propia mano. En estos días, los que no estén en estado de gracia, van a morir de temor por los demonios horribles que se van a ver, o van a morir de pura locura. La virgen me dijo que yo cerrara las ventanas y las puertas y que no escuchara a nadie que me hablase de afuera, del exterior. La mayor tentación que tendremos es que, el diablo o los demonios, van a imitar las voces de aquellas personas que más amamos. Ella me dijo: ‘Por favor, no les pongas atención porque no son tus amados; son demonios tratando de sacarte de la casa’ “

Visión del Fraile David López, el 15 de agosto de 1987, en Medjugorje (Antigua Yugoeslavia)

 

"Querida flor oculta, cuan a menudo les he hablado del terrible mal que se avecina sobre el mundo. Yo les puedo decir, mis amados, que será muy pronto. A todos mis hijos les digo de nuevo: recen como nunca antes, conviértanse en plegarias vivas. Tengan sus rosarios en sus manos. Si es posible, siempre tengan el nombre de Jesús, María y José en sus labios. Estén atentos para escuchar la voz de Dios. Deben estar preparados para el gran castigo… Prepárense cada día como si fuera el momento final, lleven objetos bendecidos con ustedes. Bendigan sus hogares. Marquen sus habitaciones con un crucifijo bendito y tengan muchas velas benditas guardadas. Aquellos que se han dedicado y consagrado al Sagrado Corazón de Mi Hijo y a Mi Corazón Inmaculado, no sufrirán el daño de los demonios del infierno, ni morirán de miedo… Yo, Madre Celestial, les digo que escucharán las voces de Babel, de legiones de demonios por todos lados, alrededor de ustedes hasta que se sientan oprimidos. No se dejen engañar. Rocíen agua bendita. Sostengan en alto la Cruz de Mi Hijo y griten Su Nombre. Verán cuan pronto huyen los demonios… Habrá tiempo para conversiones una vez que el primer signo sea revelado"

Mensaje de la Santísima Virgen María a Cindy Caine, en USA, en 1991

 

“Hijo mío, hijo mío, he estado esperando este momento en el cual te revelaré de nuevo el gran amor de mi corazón. Mi amor hacia el hombre es muy grande, especialmente para los que se entregan a mí, son mi refugio y mi consolación en las muchas y terribles irreverencias que recibo en el sacramento de mi amor, la Sagrada Eucaristía. Ruega, ruega especialmente durante este año jubilar de 1950, ruega y haz reparación por mí ¡Aconseja a los demás a hacer lo mismo porque está cerca el tiempo en el cual yo visitaré a mi pueblo desleal, porque no han prestado atención al tiempo de mi gracia! Persevera en la oración, para que tu adversario no tenga dominio sobre ti. Di al pueblo que esté preparado en todo momento, porque mi juicio caerá sobre ellos repentinamente y cuando menos lo esperen... Nadie escapará a mi mano, los encontraré a todos. Protegeré a los justos. Observa el sol, la luna y las estrellas de los cielos y cuando aparezcan indebidamente alterados y revueltos, debes saber que no está lejano el día. Permaneced unidos en la oración y vigilantes hasta que el ángel de la destrucción haya pasado vuestras puertas. Rogad para que estos días sean acortados. Una y otra vez he avisado a los hombres y a menudo les he dado oportunidades especiales para volver al verdadero camino; pero ahora la perversidad ha alcanzado su punto máximo y el castigo no puede aplazarse por más tiempo. Aunque aún mi corazón sufre y se desangra por el amor de los hombres, debo tratar de evitar este golpe. Di a todos los hombres que ha llegado el tiempo en que todas estas cosas se cumplirán. Mi bien amado, ten confianza, que estoy entre vosotros. Mi reino será glorificado, y mi nombre será glorificado desde la salida del sol hasta la puesta, y mi reino no tendrá fin. Os bendigo por el Año Santo. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amen. Rogad, haced reparación, sed fervientes y mortificados, muchas cosas están en peligro. Rogad, los hombres corren hacia el camino del infierno, dedicados a las diversiones y a pasarlo bien, como si fueran a un baile de máscaras o a la fiesta de la boda del mismo diablo ¡Ayúdame en la salvación de las almas! La medida del pecado está colmada, y el día de la venganza, con sus terroríficos sucesos, está cercano, más cerca de lo que os podéis imaginar, y el mundo duerme en una falsa seguridad. El juicio divino los golpeará como una descarga de rayos. Este pueblo sin Dios y perverso, será destruido sin piedad como los habitantes de Sodoma y Gomorra de la antigüedad. Si, yo te digo que su perversidad no fue tan grande como la de los seres humanos actuales. Mantened las ventanas bien cubiertas, No miréis afuera. Encended una vela bendita que bastará para muchos días. Rezad el Rosario. Leed libros espirituales. Haced actos de amor que tanto nos agradan. Rezad con los brazos extendidos o postrados sobre el suelo, de manera que se puedan salvar muchas almas. No salgáis de la casa. Haced acopio de alimentos ¡Se desataran las fuerzas de la naturaleza y una lluvia de fuego hará temblar de miedo a las gentes! Tened valor, estoy entre vosotros. Cuidad de los animales en esos días. Soy el creador y preservador de todos los animales, así como del hombre. Os daré de antemano algunos signos para que en éste tiempo pongáis más alimentos delante de los animales. Preservaré la propiedad del escogido, incluyendo los animales, pues ellos necesitarán sustento. Después que nadie atraviese los recintos, ni salga, incluso para alimentar a los animales. Cubrid vuestras ventanas cuidadosamente. El que de un paso fuera, perecerá, mi escogido no deberá ver mi ira. Tened confianza en mí. Yo seré vuestra protección. Vuestra confianza me obliga a ir en vuestra ayuda. La hora de mi llegada está cerca. Pero mostraré mi gran misericordia. Los tiempos serán testigos de los más horribles castigos. Mis ángeles que serán ejecutores de éste trabajo, están preparados con sus afiladas espadas. Tendrán especial cuidado de aniquilar todos aquellos que se burlaban de mí. Huracanes de fuego se derramaran a través de las nubes y se extenderán por toda la tierra durante tres días una lluvia ininterrumpida de fuego tendrá lugar. Empezará durante una noche muy fría, y todo esto para probar que Dios es el dueño de la Creación, aquellos que tienen fe en mí, y creen en mis palabras, no tienen que temer porque Yo no los abandonaré, ni a aquellos que extendieron mi mensaje. A aquellos que estén en estado de gracia, no les sucederá ningún mal, ni tampoco a los que busquen la protección de mi Madre, María Santísima. Para que estéis preparados para estas visitas, os daré los siguientes signos e instrucciones: La noche será muy fría. El viento rugirá y a continuación se oirán rayos y centellas. Cerrad todas las puertas y ventanas y no habléis a nadie fuera de casa. Arrodillaos delante de un crucifijo y arrepentíos de vuestros pecados y pedid la protección de mi Divina Madre María Santísima. No miréis durante el terremoto porque la cólera de Dios es Santa. Jesús no quiere que contemplemos la cólera de Dios porque la ira de Dios debe ser contemplada con temor y estremecimiento. Aquellos que no cumplan este aviso serán matados instantáneamente. El viento traerá consigo gases envenenados que serán difundidos sobre la tierra entera. Aquellos que sufran y mueran inocentemente, serán mártires y estarán conmigo en mi reino. Satanás triunfará, pero al cabo de tres noches, el terremoto y el fuego cesarán, después de estos días el sol volverá a brillar y los ángeles descenderán del cielo y extenderán el Espíritu de Paz sobre la tierra. Un sentimiento de inmensa gratitud tomará posesión de aquellos que sobrevivan a esta terrible prueba, el castigo más amenazador conque Dios haya visitado la tierra desde la Creación. He escogido también almas en otros países tales como Bélgica, Suiza, España, que han recibido estas revelaciones, de manera que otros países estén preparados. Rezad mucho durante este Año Santo de 1950. Rezad el Rosario pero rezadlo bien de manera que vuestras oraciones alcancen el cielo ¡Pronto caerá sobre el mundo entero el más terrible castigo que nunca antes se ha experimentado! Con qué indiferencia se preparan ellos mismos para estos inauditos hechos por los cuales tendrán que pasar en breve. El peso de la Divina balanza ha alcanzado la tierra. La ira de mi Padre se derrama sobre el mundo entero. Estoy de nuevo avisando al mundo a través vuestro, como a menudo he hecho en otros tiempos. Los pecados de los hombres se han multiplicado sin medida: irreverencias en la iglesia, orgullo pecaminoso cometido en fingidas actividades religiosas; falta de amor fraterno, indecencia en el vestido, especialmente en los lugares de veraneo ¡El mundo está lleno de iniquidades! Esta catástrofe caerá sobre la tierra como un chorro de luz, en cuyo momento la luz del sol de la mañana será reemplazada por profunda oscuridad nadie deberá abandonar la casa ni mirar a través de la ventana desde aquel momento en adelante, Yo mismo vendré entre el triunfo y el relámpago. El perverso contemplará mi Divino Corazón. Habrá gran confusión a causa de esta profunda oscuridad en la cual la tierra será envuelta y muchos morirán de miedo y desesperación. Aquellos que hayan luchado por mí recibirán gracia de mi Divino Corazón y el grito de "Quién como Dios" servirá de medio de protección para muchos. Sin embargo, muchos se quemarán en los campos abiertos como hierba seca. Los “sin-dios” serán aniquilados de manera que el justo, después, podrá empezar de nuevo. Durante el día tan pronto como la completa oscuridad haya llegado, nadie abandonará la casa ni deberá mirar a través de la ventana, la oscuridad durará un día y una noche, seguida por otro día y otra noche y otro día, pero en la noche siguiente, el sol se levantará de nuevo y será primavera. En los días de oscuridad, mi escogido no deberá dormir, como los discípulos en el Huerto de los Olivos ¡Reuniré a mis escogidos!, el mismo infierno se creerá estar en posesión de toda la tierra, pero Yo la reclamaré ¿Pensáis quizá que Yo permitiría a Mi Padre que tan terribles castigos cayeran sobre el mundo, si el mundo volviera de la iniquidad a la justicia? Pero a causa de mi gran amor, será permitido que estas aflicciones caigan sobre el hombre, aunque muchos renegarán de mí, aún millares de almas serán salvadas por ello. Ningún entendimiento humano puede sondear la profundidad de mi amor. Rezad, rezad, deseo vuestras oraciones, mi querida Madre Santísima, San José, Santa Isabel, San Conrado, San Miguel, San Pedro y Santa Teresita y vuestros ángeles serán vuestros intercesores ¡Implorad su ayuda! Valientes soldados de Cristo, a la vuelta de la luz dad cada uno gracias a la Santísima Trinidad por su protección. La devastación será grande, muy grande, pero yo, vuestro Dios habré purificado la tierra. Estoy con vosotros, tened confianza en mí. Pensáis que no sois eternos. Pensad, el tiempo es breve. Si pensad que esto es para que cambien, para que vuestra vida sea amor. Pensad que podéis morir dentro de un momento, que tal vez mucho de vosotros que leéis estas líneas no amaneceréis. Meditad y tomad todo esto como Misericordia y Amor de Dios que es amor y por amor permitirá que ya no os perdáis más. ¡Cambiad, sí, es urgente! No penséis más en lo vano; pensad en lo eterno, que para eso fuisteis creados, para vivir eternamente. Rogad, sí, para que se os conceda la gracia de tener el alma preparada para recibir la muerte en gracia de Dios. ¡Esto es lo más importante!”

Mensaje de Jesucristo al Santo Padre Pío de Pietrelcina, en 1950

 

Después del Día de la Ira de Dios, habrá una nueva tierra de almas buenas, la humanidad entera se convertirá a Nuestro Señor Jesucristo. Después de la Cólera del Señor, el pueblo judío volverá a creer, en el único y verdadero Dios. Todos los pueblos de la Tierra serán el “Nuevo Israel”. Personas de todo el mundo, llegarán a Tierra Santa, para adorar a Nuestro Dios y Salvador: Jesucristo. El Señor les infundirá su espíritu, entonces, ellos serán su pueblo, y Él será para ellos: Dios y Padre. Al final, solo un pequeño resto se salvará. Pero, de ese pequeño resto, brotará una raza nueva y santa. Afortunadamente, así fue profetizado:

“Yo quiero, hermanos, darles a conocer el decreto misterioso de Dios para que no se sientan superiores a ellos: una parte de Israel se va a quedar endurecida hasta que la totalidad de los paganos hayan entrado. Entonces todo Israel se salvará, según dice la Escritura: De Sión saldrá el libertador que limpiará a los hijos de Jacob de todos sus pecados”

Romanos 11, 25 - 26

“Si Yahvé de los Ejércitos no nos hubiera dejado algún resto, seríamos como Sodoma o iguales a Gomorra”

Isaías 1, 9

“En el futuro, el cerro de la Casa de Yahvé será puesto sobre los altos montes y dominará los lugares más elevados. Irán a verlo todas las naciones y subirán hacia él muchos pueblos, diciendo: ‘Vengan, subamos al cerro de Yahvé, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Porque la enseñanza irradia de Sión, de Jerusalén sale la palabra de Dios’. El Señor gobernará a las naciones y enderezará a la humanidad. Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas. Una nación no levantará la espada contra otra y no se adiestrarán para la guerra“

Isaías 2, 2 - 4

A los que queden de Sión y al resto de Jerusalén se les llamará santos, pues el Señor mismo escribió sus nombres para que tengan vida en Jerusalén. El Señor, con un soplo que hace justicia y que siembra destrucción, lavará de sus inmundicias a las señoras de Sión y limpiará a Jerusalén de la sangre que se derramó en ella”

Isaías 4, 3 - 4

“Yo dije: ‘¿Hasta cuándo, Señor?’ Y él me respondió: Hasta que las ciudades queden destruidas y sin habitantes, las casas desocupadas y la tierra abandonada; hasta que Yahvé haya expulsado a los hombres y la soledad en el país sea grande. Y si quedara solamente la décima parte, también habría de ser entregada al fuego. Pero después de cortado el árbol, quedarán las raíces; de ellas brotará una raza santa

Isaías 6, 11 - 13

Un resto volverá, un resto de Jacob se volverá hacia el Dios fuerte. Porque aunque fuera tu pueblo, oh Israel, como la arena del mar, solo un resto volverá. Su destrucción está decidida, para que quede bien en claro la justicia; pues el Señor Yahvé de los Ejércitos llevará a cabo, en todo el país el exterminio que ha resuelto hacer”

Isaías 10, 21 - 23

“Por ese entonces, el hombre mirará a su Creador y volverá sus ojos al Santo de Israel

Isaías 17, 7

“En los días que vendrán, le saldrán brotes a Jacob, Israel florecerá y dará frutos, que llenarán el mundo entero

Isaías 27, 6

“Tu sol no se pondrá jamás, y tu luna no desaparecerá más, porque Yahvé será tu luz perpetua y se habrán acabado tus días de luto. No habrá sino buenos en tu pueblo y siempre poseerán mi tierra. Serán el brote nuevo que Yahvé hizo crecer y la obra que mis manos hicieron en honor mío”

Isaías 60, 20 - 21

“Esto es lo que declara Yahvé: Así como dice uno, cuando encuentra un racimo jugoso: ‘No lo cortes, porque es una bendición’, así me portaré yo por amor a mis servidores, y no lo destruiré todo. Haré nacer de Jacob una descendencia y de Judá herederos para mis montañas. Les corresponderán en herencia a mis elegidos y mis servidores harán allí sus casas”

Isaías 65, 8 - 9

“Les daré un corazón nuevo y un nuevo espíritu, quitándoles el corazón de piedra y poniéndoles un corazón de carne, para que caminen conforme a mis leyes, guarden mis mandamientos y los pongan en práctica. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios

Ezequiel 11, 19 - 20

“En ese día no tendrás que avergonzarte de todas esas veces en que me traicionaste, pues de en medio de ti yo arrancaré a aquellos que se jactan de su orgullo y tú no seguirás vanagloriándote en mi montaña santa. Dejaré subsistir dentro de ti a un pueblo humilde y pobre, que buscará refugio solo en Dios. Aquellos que queden de Israel no se portarán injustamente ni dirán más mentiras, ni se hallarán en su boca palabras engañosas. Podrán alimentarse y descansar sin que nadie los moleste”

Sofonías 3, 11 - 13

Antes de la segunda venida de Cristo a la Tierra, “cuatro”, serán los grandes castigos, que recaerán sobre toda la humanidad: La espada, el hambre, la peste y las fieras. Si la espada, el hambre y la peste, son los signos fundamentales, que harán antesala al Día de la Ira de Dios; las fieras serán el horroroso síntoma del advenimiento del Fin del Mundo. Las fieras representan: El poder perseguidor anticristiano y el falso profeta. El diablo no es, solamente, un “asesino de hombres”; el príncipe de las tinieblas, es, también, un “mentiroso”, que engaña a la humanidad, con falsas creencias, falsas religiones, falsas ideologías políticas, etc. Estas dos características del enemigo de Dios, son propias de los dos “agentes de satanás”, en la Tierra. Los dos “agentes de satanás” son: La bestia y el falso profeta. Como ya se explicó, “la bestia”, representa el poder perseguidor anticristiano, de todos los tiempos. Todo aquel que ataca la santa doctrina de la Iglesia, fundada por Nuestro Señor Jesucristo, es un “falso profeta”. Los falsos profetas, más peligrosos de nuestro tiempo, son: Las sectas protestantes, la Nueva Era, el Código Da vinci, el Comunismo, el Islam, la brujería, el satanismo, la Masonería, el ocultismo, y todas las demás religiones y doctrinas, contrarias al Evangelio. Al igual que: Nerón, Domiciano, Enrique VIII, Hitler y Stalin, entre otros; el “último anticristo”, será, al mismo tiempo, bestia y falso profeta. De acuerdo a la exégesis, del Capítulo XIII del Apocalipsis, el número 666 representa la “trinidad satánica”, conformada por: El diablo, la bestia y el falso profeta. La “trinidad satánica”, es aquella, que se opone a Dios, en sus tres divinas personas, a saber: Padre, Hijo y Espíritu Santo. El número 666, también, hace referencia, al “último anticristo”, porque 666 es la aproximación maligna e imperfecta, de aquel que quiere ser como Dios, pero nunca llegará a ser como Él. Lamentablemente, la horrible historia de la persecución, contra la Iglesia de Cristo, en los primeros años del Cristianismo, tiende a repetirse, una y otra vez, como fue profetizado:

“Entonces vi subir del mar a una bestia con siete cabezas y diez cuernos, en los cuernos diez coronas y en las cabezas títulos que desafiaban a Dios. La bestia que yo veía era semejante a una pantera, aunque tenía patas de oso y boca de león. El monstruo le entregó su propio poder y su trono, con un imperio inmenso. Una de sus cabezas parecía herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada. Entonces la tierra entera maravillada, siguió detrás de la bestia. Adoraron al monstruo porque había entregado el imperio a la bestia y también adoraron a la bestia, diciendo: ‘¿Quién es como la bestia y quien podría competir con ella?’ Se le permitió hacer proyectos orgullosos y blasfemar en contra de Dios, y pudo actuar como quería durante cuarenta y dos meses. Se puso, pues, a lanzar insultos contra Dios, insultando su nombre y su santuario, es decir, a los que ya habitan en el cielo. Se le concedió hacer la guerra contra los santos y vencerlos, y se le dio poder sobre toda raza, pueblo, lengua y nación. Y todos la adoraron, todos los habitantes de la tierra cuyo nombre no se haya escrito desde el principio del mundo en el libro de la vida del Cordero sacrificado. El que tenga oídos, que escuche: ‘Quien está destinado a ir a la cárcel, irá a la cárcel; quien está destinado a muerte de espada, perecerá por la espada’. Para los santos es la hora de la perseverancia y de la fe. Después vi surgir del continente otra bestia que llevaba dos cuernos como los del Cordero, pero hablaba como el monstruo. Esta aprovecha todo el poder de la primera bestia y está totalmente a su servicio. Ella ha logrado que la tierra y sus habitantes adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. Ella hace prodigios maravillosos, hasta mandar que baje el fuego del cielo a la tierra en presencia de todos. Por medio de esos prodigios que le fue concebido obrar en servicio de la bestia, ella engaña a los habitantes de la tierra, aconsejándoles que hagan una estatua de esa bestia que, herida a espada, volvió a vivir. Se le concedió hasta dar vida a la estatua de la bestia, la cual puede hablar, y ha logrado que quienes no adoren esa imagen sean muertos. Ha logrado, así mismo, que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente; ya nadie podrá comprar ni vender si no está marcado con el nombre de la bestia o con la cifra de su nombre. Aquí verán quién es sabio. Si ustedes son entendidos, interpreten la cifra de la bestia. Se trata de un hombre, y su cifra es 666

Apocalipsis 13, 1 - 18

Pasado un tiempo después del Día de la Ira de Dios, y poco antes del Fin del Mundo, la humanidad verá el ascenso al poder del “último anticristo”. Este anticristo será el peor que haya existido, desde la aparición del hombre sobre la Tierra. El anticristo engañará a muchos, haciéndose pasar por el Mesías. Muchos creerán en él. Muchos lo adorarán como Dios. Serán servidores del anticristo, todos aquellos cuyos nombres no se hallen escritos en el Libro de la Vida del Cordero. La persecución contra la Iglesia será espantosa. Como en el antiguo imperio romano, muchos mártires sacrificarán su vida por el Evangelio. Mediante estas señales, el mundo reconocerá, fácilmente, que viene de Dios y que viene del maligno. De Dios nos llega: El amor, el perdón, la tolerancia, el diálogo, la paz. Del maligno nos llega: El engaño, la mentira, la idolatría, la persecución, la matanza, el genocidio, la brujería, el ocultismo, la impureza, y todas las demás maldades que esclavizan al hombre. El anticristo engañará a muchos, realizando grandes prodigios y milagros. Muchos creerán en él, porque el engaño proclamado por este “maestro de la mentira”, será un “dulce y tentador narcótico”, frente a las exigencias propias del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. El “último anticristo” gestará una apostasía, peor que la actual, porque él mismo se hará pasar por “Dios”. De esta manera, el “hijo predilecto del diablo”, usurpará el trono reservado para el “servidor de Dios”. Entonces, se volverá a cumplir la profecía, según la cual: “El horrible ídolo del devastador será instalado en el lugar donde no debe estar”. Esta será la “abominación de la desolación”. En el pasaje anterior, San Juan, dibuja, muy bien, la “abominación de la desolación”, cuando escribe: “Se puso, pues, a lanzar insultos contra Dios, insultando su nombre y su santuario, es decir, a los que ya habitan en el cielo”. Desafortunadamente, así fue profetizado:

“Hermanos, hablemos de la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor, y del día en que nos reunamos con él. Les ruego que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se asusten como si fuera inminente el día del Señor; aunque se les anuncie por revelación o por una palabra espiritual o se les diga que nosotros mismos escribimos al respecto, no se dejen engañar de ninguna manera. Primero tiene que producirse la apostasía. Entonces aparecerá el hombre del pecado, instrumento de las fuerzas de perdición, el rebelde que ha de levantarse contra todo lo que lleva el nombre de Dios o merece respeto, llegando hasta poner su trono en el templo de Dios y haciéndose pasar por Dios ¿No recuerdan que se lo decía cuando estaba con ustedes? Además, saben lo que ahora detiene al misterio de la maldad, de manera que sólo se manifieste a su debido tiempo. Ya está obrando, pero falta que desaparezca el que lo retiene. Entonces se manifestará el Rebelde que el Señor ha de barrer con el soplo de su boca y al que destruirá en el esplendor de su venida. Al presentarse este sin-ley, con el poder de Satanás, hará milagros, señales y prodigios al servicio de la mentira. Y usará todos los engaños de la maldad en perjuicio de aquellos hombres que han de perderse, porque no acogieron el amor de la verdad que los llevaba a la salvación. Por eso Dios les dirigirá las fuerzas del engaño que los lleven a creer en la mentira; así llegarán hasta la condenación todos aquellos que no quisieron creer en la verdad y prefirieron quedarse en la maldad

Tesalonicenses II 2, 1 - 12

“Por tanto, cuando vean al ídolo del invasor instalado en el Templo, según las palabras del profeta Daniel (que el lector sepa entenderlas), los que estén en Judea huyan a los montes”

San Mateo 24, 15 - 16

“Aquel príncipe impondrá su ley a gran parte del pueblo durante una semana. Durante la mitad de una semana hará cesar los sacrificios y las ofrendas. El devastador colocará el abominable ídolo en el Templo, hasta que la ruina decretada por Dios caiga sobre el devastador”

Daniel 9, 27

“Creció hasta el ejército del cielo y precipitó a la tierra parte de las estrellas y las pisoteó con las patas. Llegó incluso hasta el jefe del ejército, le quitó el sacrificio perpetuo y sacudió los cimientos de su templo y al ejército; en el lugar del sacrificio puso la abominación y echó por tierra la verdad. Y cualquier cosa que emprendiera, tenía éxito”

Daniel 8, 10 - 12

El anticristo será un hombre muy conocido y poderoso, a nivel mundial. Esta “encarnación del mal”, poseerá gran influencia, en muchos de los países más importantes del mundo. El anticristo se llenará de orgullo, hasta llegar al colmo de autonombrarse: “dios”. El “hijo predilecto del diablo”, insultará el Santo Nombre de Dios, tanto de obra, como de palabra. De la boca del anticristo, brotarán blasfemias y mentiras, porque de la boca sale todo aquello que hay en el corazón. Este “maestro del engaño”, comprará con regalos a sus más cercanos servidores y adoradores. Serán servidores del anticristo, todos aquellos, cuyos nombres no se hallen escritos en el Libro de la Vida del Cordero. La “marca de la bestia” será el distintivo, de estos futuros “servidores del mal”. El mundo conocerá la más despiadada de las persecuciones contra la Iglesia, jamás vista desde el antiguo imperio romano. Serán muchos los mártires cristianos, que entregarán la vida por el Evangelio. Lamentablemente, así fue profetizado:

“El rey obrará caprichosamente, se engreirá y se exaltará por encima de todos los dioses, y dirá insolencias inauditas contra el Dios de los dioses; prosperará hasta que se colme la ira, porque lo que está ordenado se cumplirá. No hará caso de los dioses de sus padres, no se cuidará del dios favorito de las mujeres ni de ningún otro dios; sólo así mismo se exaltará por encima de todos. En lugar de ellos venerará al dios de las fortalezas; honrará con oro, plata, piedras preciosas y joyas a un dios que sus padres no conocieron. Atacará a las fortalezas confiado en un dios extranjero; a los que lo adoren los colmará de honores, dándoles mando sobre muchos y repartiendo la tierra como recompensa”

Daniel 11, 36 - 39

“Un tercer ángel pasó después, clamando: ‘Si alguien adora a la bestia o su imagen o se hace marcar en la frente o en la mano, éste también tomará el vino puro del furor de Dios, que ya está preparado en la copa de su enojo. Sufrirá el suplicio del fuego y del azufre en presencia de los ángeles santos y del Cordero. Por los siglos de los siglos se eleva el humo de sus suplicios. No, no hay reposo para ellos ni de día ni de noche, tanto para los que adoraron a la bestia y su imagen como para el que lleva la marca de su nombre’. Esta es la hora de la paciencia para los santos, para los que guardan los mandatos de Dios y la fe de Jesús. Del cielo alguien dijo: ‘Escribe esto: Felices desde ahora los muertos, si han muerto en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan’ “

Apocalipsis 14, 9 - 13

En ese tiempo, la persecución contra la Iglesia, será tan cruel, que muchos traicionarán a sus propios amigos y familiares. Entonces, el hermano entregará a muerte a su hermano, y el padre a su hijo. Lo más triste de todo, es que así fue profetizado:

El hermano entregará a muerte al hermano y el padre al hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y les darán muerte. Y ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero el que se mantenga firme hasta el fin se salvará”

San Marcos 13, 12 - 13

“Entonces los entregarán para atormentarlos y los matarán, y por causa mía serán odiados por todo el mundo. En esos días muchos tropezarán y caerán; unos a otros se traicionarán y quedarán enemigos”

San Mateo 24, 9 - 10

“Mandará parte de sus fuerzas a profanar el santuario-fortaleza; suprimirán el sacrificio perpetuo y pondrán allí el abominable ídolo del devastador. Corromperá con halagos a los violadores de la alianza; pero el pueblo de los que conocen a su Dios se mantendrá firme. Los más inteligentes del pueblo enseñarán a muchos, pero caerán a espada o serán quemados, desterrados o despojados de sus bienes durante algún tiempo. Y cuando caigan, recibirán algún socorro; pero muchos se unirán a ellos traidoramente. Entre los entendidos, algunos caerán, y esto será para acrisolar, purificar y blanquear a los demás, hasta el tiempo fijado, que llegará a su hora”

Daniel 11, 31 - 35

El término “Gog” significa: “alto, gigante, jefe, techo, grande, exaltado, elevado”. Para el pueblo hebreo, “Magog” es una palabra compuesta, que traduce "la tierra de Gog". En el libro del Génesis, Magog se identifica como el segundo hijo de Jafet. El historiador Flavio Josefo, identificó, en efecto, a los descendientes de Magog, como los escitas, un nombre usado en la antigüedad para los habitantes del norte del Mar Negro. La arqueología ha descubierto testimonios de esta antigua cultura, en los montículos funerarios de Ucrania y el sur de Rusia. Los actuales descendientes de los escitas son los pueblos rusos y ucranianos.

La palabra “Harmaguedón”, se refiere al “monte Megido”, localizado en el valle de Jezreel. Megido es una colina de Israel, situada a 90 kilómetros al norte de Jerusalén, y a 31 kilómetros al sureste de la ciudad de Haifa. En tiempos antiguos, Megido era una ciudad que gozaba de una importante situación estratégica, puesto que era una de las estaciones principales, en el camino que seguían los ejércitos desde Egipto hasta Siria. En el valle de Jezreel, han ocurrido tres batallas importantes: En el siglo XV a.c., entre el ejército egipcio del faraón Tutmosis III y las fuerzas rebeldes cananeas; en el año 609 a.c., entre Egipto y Judea; y más recientemente, en el año de 1918, entre las fuerzas del Imperio Británico y el Imperio otomano, en el contexto de la Primera Guerra Mundial.

La historia es circular y cíclica, como la Tierra; la historia se repite una y otra vez. Domiciano, en su tiempo, era considerado, al mismo tiempo: “Emperador y Dios”. El anticristo será el hombre más poderoso del planeta, y será adorado como “Dios y Mesías”. El antiguo emperador romano, Domiciano, fue un tirano cruel y paranoico, solamente comparable con Calígula o Nerón. La persecución iniciada por Domiciano, contra la primitiva comunidad cristiana, fue, simplemente, feroz. La última persecución contra la Iglesia, en tiempos del anticristo, será, sencillamente, brutal. Sabemos que en el siglo XV a.c., en el monte Meguido, ocurrió la primera confrontación armada del mundo, sobre la que existen datos históricos detallados. En el Fin del Mundo, en el mismo monte Meguido, tendrá lugar el último de los enfrentamientos bélicos, entre las fuerzas del anticristo y el pueblo de Dios. Entonces Gog, el rey de Magog, es decir, el “último anticristo”, comandará los ejércitos de Rusia y sus aliados. Gog hace referencia al “rey del norte”, anunciado desde la antigüedad, por el profeta Daniel. Si Gog representa el “rey del norte”, Magog designa el “pueblo del norte”, del cual el anticristo, será el “máximo líder”. El “pueblo del norte” será Rusia. Precisamente, este país está localizado al norte de Israel. El anticristo, como líder supremo de Rusia, y contando con la ayuda de los gobiernos más poderosos de la Tierra, reunirá todos los ejércitos del mundo, en el valle de Jezreel, para la batalla final contra el pueblo de Dios. En aquel terrible momento, Dios, con mano poderosa, destruirá a la bestia, al falso profeta y a sus ejércitos infernales. Al igual que el emperador Domiciano; el anticristo será, al mismo tiempo, la bestia y el falso profeta. Por eso, está escrito:

“Al frente, como rey, llevan al ángel del abismo, cuyo nombre hebreo es Adabón y en griego, Apolión (en castellano, Destrucción)”

Apocalipsis 9, 11

“En realidad, son espíritus diabólicos que hacen cosas prodigiosas y se dirigen a los reyes del mundo entero; los van a reunir para la batalla del día grande de Dios, Señor del universo. ‘Cuidado que vengo como un ladrón; feliz el que se queda despierto y no se quita la ropa; así no tendrá que andar desnudo, y no se verán sus vergüenzas’. Los reunieron entonces en el lugar llamado Harmaguedón, en hebreo (o sea, monte Meguido)”

Apocalipsis 16, 14 - 16

“Entonces vi a la bestia junto a los reyes de la tierra y sus ejércitos; estaban reunidos para combatir al que monta el caballo blanco y a los de su ejército. Pero la bestia fue capturada y también el falso profeta. Este es el que hacía maravillas al servicio de la bestia, con las cuales engañaba a los que recibieron la marca de la bestia y a los que adoraron su estatua. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego de azufre ardiente”

Apocalipsis 19, 19 - 20

“Y cuando se cumplan los mil años Satanás será liberado de su prisión, saliendo a engañar a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y Magog. Los juntará para la guerra y su número será tan grande como las arenas de la orilla del mar. Invadieron el país y cercaron el campamento de los santos, la ciudad muy amada. En ese momento, bajó el fuego del cielo y los devoró. Entonces el diablo, el seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban la bestia y el falso profeta. Su tormento durará día y noche por los siglos de los siglos”

Apocalipsis 20, 7 - 9

Al acercarse el tiempo del fin, el rey del sur se enfrentará a él; el rey del norte lo atacará con carros, jinetes y numerosas naves”

Daniel 11, 40

“Así habla Yahvé: ‘Miren cómo llega un pueblo del norte, es una gran nación que se levanta de los límites de la tierra. Están armados de arcos y espadas, son crueles e inhumanos; gritan tan fuerte como el rugido del mar y van montados a caballo, ordenados como un solo hombre para la guerra, contra ti, hija de Sión

Jeremías 6, 22 - 23

“Un bramar de pueblos inmensos, un ruido como el rugido del mar; estruendo de naciones que resuenan como retumban las aguas torrentosas. Apenas él las amenaza, huyen muy lejos, dispersándose como polvillo de los cerros movido por el viento, o como un remolino, por el huracán. Espanto, al caer la tarde, pero antes de amanecer ya no queda nadie. Esa será la suerte de nuestros saqueadores, el destino de los que nos explotan

Isaías 17, 12 - 14

Jerusalén, en ese entonces, será como una piedra que tratarán de levantar todos los pueblos; pero cuantos lo hagan quedarán desgarrados. Y la atacarán todas las naciones de la tierra. Ese día, dice el Señor, sembraré la confusión entre los caballos y volveré locos a sus jinetes. Dejaré ciegos a todos los pueblos, pero miraré con bondad a la gente de Judá. Entonces los jefes de Judá dirán en su interior: ‘Realmente Jerusalén es invencible porque tiene a su lado a Yahvé, su Dios’. Aquel día haré que los jefes de Judá sean como un fósforo encendido en un motón de leña, como una antorcha lanzada entre gavillas; devorará a izquierda y derecha a todos los pueblos de los alrededores. A Jerusalén, empero, no le pasará nada. Yahvé salvará, en primer lugar, a las otras familias de Judá, para que la familia de David y los habitantes de Jerusalén no se crean más importantes que el resto de Judá. Ese día, también, Yahvé protegerá de tal forma a los habitantes de Jerusalén que el más débil de entre ellos será como David, y la familia de David será como Dios, como un representante de Yahvé para ellos. Ese día, además, llevaré a cabo la destrucción de todas las naciones que hayan atacado a Jerusalén

Zacarías 12, 3 - 9

Naciones numerosas se reúnen ahora para atacarte, diciendo: ‘Profanémosla y gocemos mirando su derrota’. Pero ellos no saben lo que piensa Yahvé y no comprenden sus designios, pues él los ha juntado como a las gavillas en la era ¡Levántate y aplástalos con tus pies, hija de Sión, porque te pondré cuernos de hierro, y pezuñas de bronce para que tritures a muchos pueblos! Entonces consagrarás tus tesoros a Yahvé, y tus riquezas al Señor del mundo entero”

Miqueas 4, 11 - 13

“Por eso espérenme, les dice Yahvé, para que el día en que yo venga a acusarlos; cuando ordene con autoridad que se reúnan las naciones y que se junten los imperios para descargar sobre ustedes mi enojo, todo el ardor de mi ira, entonces todo el territorio será consumido por el fuego de mis celos”

Sofonías 3, 8

La señal de que todo llega a su fin, ocurrirá, cuando Gog, el rey de Magog, haya rodeado con sus ejércitos a Jerusalén. Precisamente, “Ariel”, en la Biblia, es uno de los nombres, con el cual, se conoce a la ciudad de Jerusalén. Los ejércitos del anticristo, no solamente, recibirán la respuesta militar de la “Nueva Cristiandad”, reunida en Jerusalén. Igualmente, El “hijo predilecto del diablo” y sus legiones infernales, serán víctimas de la más terrible Ira de Dios, que con celoso ardor, destruirá, implacablemente, al anticristo y a todos los ejércitos del mundo, reunidos para la gran batalla de Harmaguedón. Entonces, los montes se desmoronarán, caerá una lluvia torrencial de rayos, piedras, granizo, fuego y azufre. Este será el principio del Fin del Mundo. El anticristo y sus ejércitos infernales, maldecirán a Dios, por tan terrible castigo, pero será demasiado tarde para ellos. Todos los hombres y mujeres, buscarán refugio en cavernas y cerros, porque todas las fuerzas de la naturaleza serán desatadas. Los continentes serán removidos de su sitio, en medio de un temblor universal, que devorará países enteros. El fuego derretirá los elementos, hasta que el núcleo de la Tierra, con todo lo que hay en él, explotará. Este será el fin del planeta azul. En el “Último Día”, se conocerá, plenamente, si la anterior exégesis, estuvo de acuerdo, con las profecías anunciadas para el Fin del Mundo. Por el momento, lee lo que fue profetizado:

“Me fue dirigida la palabra de Yahvé: Hijo de hombre, vuélvete hacia el país de Magog, y habla de parte mía contra Gog, su rey. Le dirás: Me levanto contra ti, Gog, señor de Masoc y Túbal. Te haré dar media vuelta y obedecerme. Te haré salir con todo tu ejército, caballos y hombres, todos cubiertos de corazas, un gentío inmenso empuñando lanzas, escudos y espadas. Saldrán con ellos los persas, etíopes y libios, todos con el casco y el escudo, y  Gomer con sus tropas y el pueblo de Togorma en el extremo norte con sus tropas y su gente numerosa. Prepárate tú y quédate a mi disposición. Después de muchos días recibirás órdenes. Después de muchos años marcharás hacia esta tierra que se había convertido en desierto; ahora viven allí estos hombres que escaparon a la espada y que fueron reunidos de entre una multitud de pueblos. Esta nación sacada de entre las naciones vivirá entonces segura. Tú y tus aliados y sus numerosos pueblos subirán y avanzarán como huracán, como un nubarrón que oscurece la tierra. Así habla Yahvé: Aquel día proyectarás planes perversos. Pensarás: Voy a subir contra un país sin defensa, marcharé contra gente tranquila que vive en paz. Todos habitan ciudades sin murallas, cerrojos ni puertas. Iré a saltear a un pueblo que fue reunido de entre las naciones. Atacaré ciudades repobladas después de haber sido arruinadas. Iré a robar a un pueblo que vive en el ombligo de la tierra, entregado al comercio y a la crianza del ganado. Los árabes de Seba, los griegos y los negociantes de Tarsis te dirán: seguramente vas a tomar un gran botín; para esto has reunido semejante ejército, para echar mano de un montón de bienes y animales, porque necesitas plata y oro. Por eso, hijo de hombre, habla de parte mía. Dirás a Gog: Esto dice el Señor, Yahvé: En esos días en que mi pueblo vivirá seguro, tú te pondrás en marcha. Tú partirás de tu país, allá en el norte, llevando contigo muchas tropas, todos soldados de a caballo, que formarán una gran muchedumbre, un ejército poderoso. Y subirás contra mi pueblo Israel, a manera de nubes que cubren toda la tierra. Esto sucederá al final de los tiempos. Yo haré que vengas contra mi tierra, con el fin de que las naciones me conozcan; sí, tú me darás la oportunidad de manifestar a la vista de ellos que yo soy santo. Esto dice el Señor Yahvé: Tú eres aquel de quien yo hablé antiguamente por medio de mis servidores los profetas de Israel. Anunciaron en aquellos tiempos que yo te traería contra ellos. Dice el Señor: En aquel día en que Gog llegue a la tierra de Israel, desahogaré mi indignación y mi furor. Así lo decreté, lleno de celo y de encendida cólera. En aquel día habrá un terrible temblor en la tierra de Israel. Y temblarán ante mí los peces del mar, las aves del cielo, los animales del campo y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra, como también los hombres que hay en ella. Los montes se desmoronarán, caerán las rocas y todas las murallas se vendrán al suelo. Y llamaré contra él la espada, para defender a mi país y a mis cerros. Ellos se matarán unos a otros. Los castigaré con peste y con sangre; caerá una lluvia torrencial de piedras, granizo, fuego y azufre sobre él y sobre sus tropas y sobre los numerosos pueblos que se juntaron a él. Mostraré que yo soy grande y santo, y me daré a conocer a innumerables pueblos, los cuales sabrán en adelante que yo soy Yahvé”

Ezequiel 38, 18 - 23

“Y en un momento, de repente, llegará Yahvé de los Ejércitos a visitarte con truenos, terremotos y gran estruendo, con huracanes, tempestades y rayos que producen incendios. La multitud de tus enemigos será como polvo fino y la cantidad de tiranos como la pelusa del campo que vuela. Como un sueño que se tiene de noche, así pasará a la multitud de naciones, que van a pelear contra Ariel. A todos los que la atacan, a las trincheras que la rodean, les sucederá como al hambriento que come en sueños y que se despierta con el estómago vacío; o como al sediento que sueña con la garganta seca. Esto les pasará a todas las naciones que vayan a atacar a Sión

Isaías 29, 5 - 6

“Esto dice el señor Yahvé: Tenderé mis redes sobre ti y la multitud de tus pueblos y con ellos te sacaré fuera. Te arrojaré en tierra, te dejaré en medio del campo y haré que bajen sobre ti todas las aves del cielo y las bestias de la tierra para que se ceben en ti. Pondré tus carnes sobre los cerros y llenaré las colinas con tu cadáver. Regaré las montañas con tu sangre podrida, y con ella se llenarán los valles. Cuando te maten, se oscurecerá el cielo, y las estrellas se pondrán sombrías. Cubriré de nubes el sol, y la luna no dará luz. Haré que todos los astros del cielo se vistan de luto por ti, y llenaré de tinieblas tu país, dice el Señor. Llenaré de terror el corazón de muchos pueblos cuando les haga llegar la noticia de tu desgracia a los pobladores de países que tú no conoces. Haré que muchas naciones queden espantadas de tu desgracia; que sus reyes tiemblen por causa tuya, llenos de gran espanto, en cuanto mi espada comience a brillar delante de sus ojos. Todos, de repente, se pondrán a temblar por su vida en el día de tu ruina”

Ezequiel 32, 3 - 10

La luna se pondrá colorada, el sol se avergonzará, cuando Yahvé de los Ejércitos venga a establecer su reinado sobre el cerro de Sión, en Jerusalén, y aparezca su gloria ante sus Ancianos”

Isaías 24, 23

“Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloren por mí. Lloren más bien por ustedes mismas y por sus hijos. Porque está por llegar el día en que se dirá: Felices las madres sin hijos, felices las mujeres que no dieron a luz ni amamantaron. Entonces se dirá: ¡Ojalá los cerros caigan sobre nosotros! ¡Ojalá que las lomas nos ocultaran! Porque si así tratan al árbol verde, ¿qué harán con el seco?’

San Lucas 23, 28 - 31

“Y mi visión siguió. Cuando el Cordero abrió el sexto sello, se produjo un violento terremoto. El sol se puso tan negro como vestido de luto, la luna se volvió como sangre, y las estrellas del cielo cayeron a la tierra como higos pasmados que caen de una higuera agitada por el huracán. El cielo se replegó como un pergamino que se enrolla y no hubo cordillera o continente que no fuera arrancado de su lugar. Los reyes de la tierra con sus ministros, los generales, los ricos y poderosos, y toda la gente, así esclavos como hombres libres, fueron a esconderse en cavernas, entre las rocas y en los cerros, diciendo: ‘Caigan sobre nosotros cerros y rocas y escóndanos del que se sienta en el trono, y de la cólera del Cordero. Porque ha llegado el día grande de su enojo, y ¿quién lo podrá soportar?’ ”

Apocalipsis 6, 12 - 17

“Pues he aquí que Yahvé va a venir a juzgar, por medio del fuego, siendo su carro como la tempestad, para dar rienda suelta a su enojo con el incendio, y a sus amenazas, en llamas de fuego. Porque Yahvé va a venir a juzgar, por medio del fuego y de la espada, a todo mortal. Entonces serán muchas las víctimas de Yahvé”

Isaías 66, 15 - 16

“Llegará, sin embargo, el día del Señor, como un ladrón. Entonces los cielos se disolverán con gran ruido. Los elementos se derretirán por el fuego, y la tierra con todo lo que encierra quedará consumida. Al enterarse de esta universal destrucción, ¡qué santa y religiosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y apresurando, por ese medio, la venida del día de Dios en que los cielos incendiados se disolverán y los elementos ardientes se derretirán! Nosotros esperamos según la promesa de Dios cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reinará la justicia”

II Pedro 3, 10 - 13

“El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol y su calor comenzó a quemar a los hombres. Pero los hombres que se quemaban empezaron a insultar a Dios, que tiene poder sobre estas plagas, en vez de reconocerlo. El quinto ángel vació su copa sobre el trono de la bestia, y de repente su reino se encontró en tinieblas y la gente se mordía la lengua de dolor. Insultaron al Dios Altísimo a causa de sus dolores y de sus llagas; pero no dejaron de hacer el mal”

Apocalipsis 16, 8 - 11

He borrado del mapa a las naciones, he demolido sus torres de defensa, he dejado sus calles solitarias, nadie pasa por ellas, sus ciudades han sido arrasadas y no se ve ni un hombre, ni un habitante siquiera”

Sofonías 3, 6

“El séptimo ángel vació su copa en el aire. Entonces se escuchó en el Santuario una palabra que venía del trono y que decía: ‘Ya está hecho’. Y hubo relámpagos, retumbar de truenos y un violento terremoto. No desde que existen hombres sobre la tierra jamás se ha visto terremoto tan violento. La ciudad grande se partió en tres pedazos, mientras se derrumbaban las ciudades de las naciones. A Babilonia, la grande, Dios la recordaba e iba a darle a beber la copa en que hierve el vino de su indignación. Entonces los continentes desaparecieron, lo mismo que las cordilleras. Enormes granizos, como de un quintal, cayeron del cielo sobre la gente, y los hombres insultaron a Dios a causa de esta desastrosa granizada; porque es una plaga realmente tremenda”

Apocalipsis 16, 17 - 20

Desde el fin del mundo se escuchan cantos: ‘En honor al justo’. Pero yo digo: ¡Pobre de mí!, ¡pobre de mí!, los traidores han traicionado, los traidores han obrado pérfidamente. Pánico, fosa y trampa te esperan, habitante de la tierra: el que logre salvarse del pánico caerá en la fosa; y el que se libre de la fosa quedará atrapado en la trampa. Sí, las compuertas de lo alto se abrirán y los cimientos de la tierra se sacudirán. La tierra estallará en pedazos, la tierra crujirá y se agrietará, la tierra temblará y se sacudirá, la tierra se bamboleará como un borracho, se balanceará como una hamaca; tanto le pesarán sus pecados que caerá al suelo sin poder levantarse”

Isaías 24, 16 - 20

En el Fin del Mundo, los pecadores desearán no haber nacido. Dios protegerá a sus elegidos en aquel terrible momento. Entonces, los justos serán llevados al Cielo, y los pecadores serán condenados a presenciar el espantoso final. Así fue profetizado:

“Lo mismo sucederá en la venida del Hijo del Hombre. Entonces, de dos hombres uno será tomado, y el otro no. De dos mujeres que están juntas moliendo trigo, una será tomada, y la otra no”

San Mateo 24, 40 - 41

“Así, pues, el Señor sabe librar de la prueba a los que lo sirven y reserva a los malos para castigarlos en el día del juicio

II Pedro 2, 9

“Pero, pasados esos tres días y medio, un espíritu de vida procedente de Dios entró en ellos; estaban de pie, lo que provocó gran espanto entre los mirones. Entonces una voz poderosa les gritó desde el cielo: Suban. Subieron, pues en la nube al cielo, en presencia de sus enemigos”

Apocalipsis 11, 11 - 12

 ¿El Fin del Mundo llegará, inmediatamente, tras la destrucción de los ejércitos del anticristo??? Esta es la gran pregunta a solucionar. Solo Dios, Supremo Hacedor de todo cuanto existe, puede dar respuesta a este interrogante. El ser humano, por sus propios medios, no tiene la capacidad de esclarecer, con total exactitud, la Palabra de Dios, porque, precisamente, Dios es el gran misterio sin resolver. Los designios de la Divina Providencia son inescrutables. Otro de los grandes enigmas, que va más allá del entendimiento humano, tiene que ver con el final profetizado para: La bestia, el falso profeta y sus ejércitos infernales. Sobre este punto, en la interpretación del Capítulo XIX del Apocalipsis, el lector hallará dos posibles exégesis, para el texto apocalíptico, que se anexa más adelante. La primera exégesis corresponde a una interpretación literal, la segunda corresponde a una interpretación simbólica. Más allá de estas dos interpretaciones, Dios, en su infinito poder y sabiduría, es el único, que conoce, el significado exacto del fragmento: “y todas las aves se pudieron hartar con sus carnes”. El pasaje apocalíptico, del cual se hace referencia, es el siguiente:

“También vi a un ángel que estaba de pie en el sol. Gritó con voz potente a todas las aves de rapiña que vuelan por el cielo: ‘Vengan acá, al banquete que les ofrece Dios; vengan a devorar carne de reyes, y de generales y de valientes; vengan a devorar al soldado y a su caballo, a hombres libres y esclavos, a pequeños y grandes’. Entonces vi a la bestia junto a los reyes de la tierra y sus ejércitos; estaban reunidos para combatir al que monta el caballo blanco y a los de su ejército. Pero la bestia fue capturada y también el falso profeta. Este es el que hacía maravillas al servicio de la bestia, con las cuales engañaba a los que recibieron la marca de la bestia y a los que adoraron su estatua. Los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego de azufre ardiente. Todos los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo, y todas las aves se pudieron hartar con sus carnes”

Apocalipsis 19, 17 - 21

Después del Fin del Mundo, nada quedará, todo será consumido. El mundo, tal como lo conocemos, desaparecerá. Esto es una promesa de Dios, como está escrito:

“Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”

San Mateo 24, 35

“Después tuve la visión del Cielo nuevo y de la nueva Tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra ya pasaron; en cuanto al mar, ya no existe”

Apocalipsis 21, 1

“Después vi un trono espléndido, muy grande, y al que se sentaba en él, cuyo aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas”

Apocalipsis 20, 11

Todos, sin excepción, seremos juzgados en el amor. Dios nos juzga, individualmente, en el momento de la muerte. En el Fin del Mundo, Jesucristo vendrá de nuevo, para juzgar a vivos y a muertos. El Último Juicio será el “balance definitivo”. En el Juicio Final, se realizará el gran censo universal, de los salvados y los condenados. Unos resucitarán para la Vida Eterna, otros lo harán para ser sentenciados al lago de fuego y azufre, por toda una Eternidad. El ser humano tiene dos juicios. En el primer juicio, en el momento de la muerte, el hombre es juzgado por Dios. En ese momento, el espíritu ya sabe cual será su destino eterno y definitivo. En el último día, Jesucristo, como justo juez, realizará el Juicio Universal, donde será confirmado el destino final e individual, de todo hombre y toda mujer que hayan existido, desde el comienzo del mundo. Todas las naciones verán la justicia divina. Todas las iniquidades saldrán a la luz. Los hombres sabios, aquellos guías espirituales, que proclamaron fielmente el Evangelio, brillarán como las estrellas del Cielo. Los necios e infieles, desearán no haber nacido, cuando se confirme su sentencia final y definitiva. Unos serán llevados al Cielo, otros serán arrojados al abismo. Así fue profetizado:

“Jesús respondió: ‘Yo soy, y un día verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha de Dios poderoso y viniendo en medio de las nubes del cielo

San Marcos 14, 62

“En efecto, como el relámpago brilla en un punto del cielo y resplandece hasta el otro, así sucederá con el Hijo del Hombre cuando llegue su día

San Lucas 17, 24

“Ahora bien, pasando a esos otros días, después de esa angustia, el sol no alumbrará, la luna perderá su brillo, las estrellas caerán del cielo y el universo entero se conmoverá. Y verán al Hijo del Hombre viniendo en medio de las nubes, con mucho poder y gloria”

San marcos 13, 24 - 26

En efecto, cuando venga el Hijo del Hombre, será como relámpago que parte del oriente y brilla hasta el poniente, o según dice el proverbio: ‘Donde hay un cadáver, ahí se juntan los buitres’. Porque, después de esos días de angustia el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, caerán las estrellas del cielo y el universo entero se conmoverá. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre; mientras todas las razas de la tierra se golpeen el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, con el poder divino y la plenitud de la gloria. Mandará a sus ángeles, los cuales tocarán la trompeta y reunirán a los elegidos de los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del mundo”

San Mateo 24, 27 - 31

“Los muertos, grandes y chicos, estaban de pie ante el trono. Se abrieron unos libros, y después otro más, el libro de la vida. Entonces los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que está escrito en los libros, es decir, cada uno según sus obras

Apocalipsis 19, 12

“Esta es la hora de la paciencia para los santos, para los que guardan los mandatos de Dios y la fe de Jesús. Del cielo alguien dijo: ‘Escribe esto: Felices desde ahora los muertos, si han muerto en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan

Apocalipsis 14, 12 - 13

“En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran jefe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia, como nunca lo hubo desde que existieron las naciones hasta el día de hoy. Entonces serán salvados todos aquellos que estén inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en la región del polvo se despertarán, unos para la vida eterna, otros para el horror y la vergüenza eterna. Los guías espirituales brillarán como el resplandor del firmamento; los que educaron al pueblo para que fuera justo brillarán como las estrellas por toda la eternidad”

Daniel 12, 1 - 3

“Dentro de poco derramaré sobre ti mi furor y desencadenaré mi enojo. Te juzgaré según tus obras y te pediré cuenta de todas tus maldades. Yo no tendré piedad ni compasión de ti, sino que te haré responsable de tu proceder, porque tus pecados estarán a la vista y sabrán que el que hiere soy yo, Yahvé. Ya llega el día. Tu suerte está echada. Florece la injusticia, el orgullo da sus frutos y la violencia reina para imponer el mal; no escapará ninguno de ellos. Pasó el tiempo, llegó el día. No se alegre el comprador, ni se ponga triste el vendedor, porque el castigo caerá sobre todo el pueblo”

Ezequiel 7, 8 - 12

“Cuando se haga cuenta de sus pecados, se presentarán acobardados; sus crímenes se alzarán contra ellos para acusarlos”

Sabiduría 4, 20

“Entonces el justo se presentará sin miedo, de pie frente a los que lo hicieron sufrir y se burlaron de sus penas. Al verlo, comenzarán a temblar de tanto miedo, asombrados por su salvación inesperada; y dirán arrepentidos, lamentándose con espíritu afligido: ‘Este es aquel del que nos burlábamos, al que insultábamos con nuestras ironías; su vida nos parecía una tontería y su muerte una humillación. ¿Cómo puede ahora estar entre los hijos de Dios? ¿Cómo ha llegado a tener parte en la recompensa de los santos? Es cierto que perdimos el camino de la verdad, el espíritu de justicia no fue nuestra luz, el sol verdadero no nos iluminó; seguimos hasta aburrirnos las sendas de la injusticia, anduvimos por desiertos donde no hay caminos, pero no fuimos capaces de conocer el camino del Señor. ¿De qué nos sirvió nuestro orgullo? ¿Qué provecho sacamos de tanta riqueza y vanidad?’ “

Sabiduría 5, 1 - 5

Después de la total aniquilación, de los ejércitos infernales de la bestia y el falso profeta, el “último anticristo” será juzgado y condenado. Entonces, en el reino de las tinieblas, el “último anticristo”, se reunirá con todos los grandes perseguidores de la Cristiandad, que hayan existido, desde el principio del mundo. Así, como el diablo y sus ángeles, fueron precipitados, desde el Cielo hasta el infierno; de igual manera, todos los tiranos y falsos profetas, serán arrojados al lago de fuego y azufre. Isaías así lo profetizó:

“¡Cómo ha terminado el tirano y acabado su arrogancia! Yahvé ha roto el palo de los malvados, el bastón de los opresores, que les pegaba a los pueblos con rabia, golpeándolos sin cesar, y oprimía con furia a las naciones, persiguiéndolas sin descanso. La tierra está ahora tranquila y quieta y retumban las aclamaciones. Aun los cipreses y los cedros del Líbano se alegran, diciendo: ‘Desde que estás en la tumba, ninguno sube a cortarnos’. Bajo la tierra, los muertos se agitan por ti, para salirte al encuentro; se despiertan las sombras de todos los grandes de la tierra y se levantan de sus tronos los reyes de los pueblos. Todos se dirigen a ti a una sola voz, y te dicen: ‘¡Tú también has sido tirado al suelo y ahora eres igual a nosotros! Tu esplendor junto al sonido de tus arpas han sido lanzados al lugar adonde van los muertos, tienes gusanos para tu cama y, para cubrirte, lombrices’. ¿Cómo caíste desde el cielo estrella brillante, hijo de la Aurora? ¿Cómo tú, el vencedor de las naciones, has sido derribado por tierra? En tu corazón decías: ‘Subiré hasta el cielo y levantaré mi trono encima de las estrellas de Dios, me sentaré en la montaña donde se reúnen los dioses, allá donde el Norte se termina; subiré a la cumbre de las nubes, seré igual al Altísimo’. Mas, ¡ay! has caído en las honduras del abismo, en el lugar adonde van los muertos. Los que te ven se fijan en ti y dicen al verte: ‘Este es el hombre que espantaba a la tierra, que hacía temblar a los reinos, que convertía al mundo en un desierto, que destruía las ciudades y nunca abría la cárcel a sus presos’. Todos los reyes de las naciones, todos reposan con honor, cada uno en su tumba, pero tú has sido arrojado lejos de tu sepulcro, como una basura que molesta, como un cadáver pisoteado, cubierto de gente masacrada, de degollados por la espada, depositados en la fosa común. No tendrás la sepultura de los reyes, porque has desolado tu tierra y asesinado a tu pueblo: nadie, en adelante, se acordará de la descendencia de los malhechores”

Isaías 14, 5 - 20

El “lugar de los muertos”, también, se refiere a los espíritus inmundos, que habitan en el infierno. En el Juicio Final, se verá, como todas las legiones de ángeles caídos, demonios y almas condenadas, son arrojadas al lago de fuego y azufre ardiente. El pecado es tan antiguo como el diablo. Por el diablo entró el pecado al mundo. Por el pecado entró la muerte al mundo. La escritura afirma que: El último enemigo en ser destruido por Dios, será “la muerte”. El pecado está representado, especialmente, por el diablo. El diablo y “la muerte” son una misma cosa. Así es, y así fue profetizado:

“Luego vendrá el fin, cuando Cristo entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido toda grandeza, dominio y poderío enemigos. Porque él tiene que reinar hasta que haya puesto bajo sus pies a todos sus enemigos. El último enemigo destruido será la muerte; según dice la Escritura: Dios ha sometido todo bajo sus pies”

I Corintios, 15, 24 - 25

“Entonces el diablo, el seductor, fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde ya estaban la bestia y el falso profeta. Su tormento durará día y noche por los siglos de los siglos. Después vi un trono espléndido, muy grande, y al que se sentaba en él, cuyo aspecto hizo desaparecer el cielo y la tierra sin dejar huellas. Los muertos, grandes y chicos, estaban de pie ante el trono. Se abrieron unos libros, y después otro más, el libro de la vida. Entonces los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que está escrito en los libros, es decir, cada uno según sus obras. El mar devolvió los muertos que guardaba, y lo mismo la muerte y el lugar de los muertos, y cada uno fue juzgado según sus obras. Entonces la muerte y el lugar de los muertos fueron arrojados al lago de fuego. En esto consiste la segunda muerte: el lago de fuego. Todos los que no se hallaron inscritos en el libro de la vida fueron arrojados al lago de fuego

Apocalipsis 20, 10 - 15

La impureza propia del diablo y sus ángeles, solo puede ser comparada con una plaga de ranas, o una enfermedad contagiosa y pestilente. El espíritu del mal es amargo como el ajenjo. Las ranas y el ajenjo, usualmente, son de color “verdoso”. Este color, describe, muy bien, las características propias del diablo y sus ángeles. Las fieras representan la bestia y el falso profeta. La bestia y el falso profeta, serán encarnados por el “último anticristo”, en el Fin del Mundo. En el Día del Juicio Final, se verá como: El “último anticristo”, los demonios y el diablo, son arrojados al lago de fuego y azufre ardiente. El diablo y “la muerte” son una misma cosa. La expresión: “el lugar de los muertos”, se refiere a los espíritus inmundos, que habitan en el infierno. En el Día de la Cólera del Señor, todos los espíritus infernales irán a parar a la Tierra. En el Día de la Ira de Dios, el diablo recibirá la “llave del pozo del abismo”, entonces, todas las legiones de ángeles infernales tomarán posesión del actual mundo pecador, y de todo lo que hay en él. La gente morirá de espanto y desesperación, al verse rodeada por demonios y ángeles caídos. Donde hay demonios, hay azufre. En el Día de la Cólera del Señor: El fuego, el humo y el azufre, serán responsables, de la desaparición de las dos terceras partes de la raza humana. En el Día de la Ira de Dios, la peste; a través del fuego, el humo, y el azufre; cosechará más muertos, que todos los que dejaron las pasadas guerras mundiales. El primer jinete del Apocalipsis, representa la Palabra de Dios. El segundo jinete del Apocalipsis, representa la espada, es decir, la guerra. El tercer jinete del Apocalipsis, representa el hambre. El cuarto jinete del Apocalipsis, representa la peste. Detrás del cuarto jinete del Apocalipsis, hay otro jinete más, el cual representa: “las fieras”. El cuarto jinete del Apocalipsis es “la muerte”, es decir, el diablo. Detrás del cuarto jinete del Apocalipsis, hay otro jinete más: “el lugar de los muertos”, es decir, los demonios y los ángeles caídos. El cuarto jinete del Apocalipsis es la figura del Día de la Cólera del Señor. Detrás del cuarto jinete del Apocalipsis, hay otro jinete más, el cual es la figura, del Fin del Mundo y el Juicio Final. Tanto en el Día de la Ira de Dios, como en el Día del Juicio Final, el diablo, los demonios y los ángeles caídos, serán protagonistas de primer nivel, de los dos más grandes y terribles acontecimientos, que cambiarán el rumbo de la historia universal. Esta es la primera parte de la explicación, del fragmento más fascinante de interpretar, del libro del Apocalipsis.

“Cuando abrió el cuarto sello, oí el grito del cuarto viviente: ‘Ven’. Se presentó un caballo verdoso. Al que lo montaba lo llaman la muerte, y detrás de él montaba otro: el lugar de los muertos. Se le dio permiso para exterminar la cuarta parte de los habitantes de la tierra por medio de la espada, del hambre, de la peste y de las fieras

Apocalipsis 6, 7 - 8

Si la humanidad no se convierte de corazón a Nuestro Señor Jesucristo, el Día de la Cólera de Yahvé será el anticipo del Fin del Mundo. Antes de la segunda venida de Cristo a la Tierra, los “cuatro grandes castigos”, que recaerán sobre toda la humanidad, serán: La espada, el hambre, la peste y las fieras. La espada se refiere a las grandes guerras mundiales, dos de las cuales ya han hecho su terrible aparición. Si la espada, el hambre y la peste, son los signos fundamentales, que harán antesala al Día de la Ira de Dios; las fieras, serán, el horroroso síntoma, del advenimiento del Fin del Mundo. Después del Fin del Mundo, las “cuatro cuartas partes” de la humanidad desaparecerán. La raza humana será borrada de la faz del Universo, como consecuencia de la acción devastadora de los “cuatro grandes castigos”, que harán antesala, a la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo. Tomando en cuenta, el texto contenido en el anterior pasaje apocalíptico, al realizar la multiplicación matemática de: “cuatro grandes castigos” por “la cuarta parte”, se obtienen las “cuatro cuartas partes”, que son equivalentes, a la totalidad de los habitantes de la Tierra. Si en el Fin del Mundo desaparecerá la Tierra, con todo lo que hay en ella; en el Día de la Ira de Dios, serán aniquiladas las “dos terceras partes” de la humanidad, como ya fue explicado con anterioridad.

¿Cómo será la resurrección de los muertos en el Último Día???... ¿Cómo será el Juicio Final, en presencia de Dios y sus santos ángeles???... ¿Quiénes se salvarán, quienes se condenarán???... Que sea la Palabra de Dios, la que resuelva estos interrogantes, como fue profetizado:

“Pero algunos dirán: ¿Cómo resucitan los muertos?, ¿con qué tipo de cuerpo salen? ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no muere. Y lo que tú siembras no es el cuerpo de la futura planta, sino un puro grano, por ejemplo de trigo, o de cualquier semilla, y Dios le da el cuerpo que le corresponde, según lo dispuesto para cada semilla. Y si hablamos de carne, no es igual la carne de todos: una es la carne del hombre, otra la de los animales, otra la de las aves o de los peces. Hay ‘cuerpos celestes’ y hay ‘cuerpos terrenales’. Pero los cuerpos celestes tienen otro resplandor que los terrenales y además el brillo del sol es diferente al de la luna y al de las estrellas. Una misma estrella se diferencia de otra por el brillo. Del mismo modo pasa con la resurrección de los muertos. Al sembrarse es un cuerpo que se pudre; al resucitar será tal que no pueda morir. Al sembrarse es cosa despreciable; al resucitar será glorioso. Lo sembraron impotente, pero resucitará lleno de vigor. Se siembra un cuerpo animal, y resucita espiritual. Pues habrá un cuerpo espiritual, lo mismo que hay al presente cuerpos animales. La Escritura dice: Adán, el primer hombre, fue hecho ser animado con vida; pero el otro Adán, que viene después, es ser espiritual que da vida. No aparece primero lo espiritual, sino lo animal, y solamente después lo espiritual. El primer hombre es sacado de la tierra y es terrenal, mientras que el segundo viene del Cielo. Adán, por ser terrenal, es modelo de los terrenales; Cristo, que viene del Cielo, es modelo de los celestiales. Y así como nos parecemos ahora al hombre terrenal, también llevaremos la semejanza del hombre celestial. Esto digo yo, hermanos: la carne y la sangre no heredarán el reino de Dios, o, con otras palabras: todo eso del hombre que es para descomponerse no pasará sin más a la existencia incorruptible. Yo quiero enseñarles este misterio: aunque no todos muramos, todos tendremos que ser transformados en un instante, cuando toque la trompeta. (Ustedes han oído de la trompeta que anuncia el fin). Entonces, en un abrir y cerrar de ojos, los muertos se levantarán, hechos incorruptibles, mientras que nosotros seremos transformados. Porque es necesario que nuestro ser mortal y corruptible se revista de la vida que no sabe de muerte ni de corrupción. Y, cuando nuestro ser mortal revista la inmortalidad, y nuestro ser corruptible revista la existencia incorruptible, entonces se cumplirá la palabra de la Escritura: La muerte ha sido destruida en esta victoria. Muerte, ¿dónde está ahora tu triunfo? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? La muerte se valía del pecado para inyectar su veneno y la misma Ley reforzaba al pecado. Por eso demos gracias a Dios, que nos da la victoria por Cristo Jesús nuestro Señor. Así, pues, hermanos míos muy amados, sigan firmes y no se dejen impresionar. Progresen siempre en la obra del Señor, sabiendo que con él nuestras penas no son en vano”

I Corintios 15, 35 - 58

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en su trono como Rey glorioso. Todas las naciones serán llevadas a su presencia, y como el pastor separa las ovejas de los machos cabríos, así también lo hará él. Separará unos de otros, poniendo las ovejas a su derecha y los machos cabríos a su izquierda. Entonces el rey dirá a los que están a la derecha: ‘¡Vengan, los bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio. Porque tuve hambre y ustedes me alimentaron; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Pasé como forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve en la cárcel y me fueron a ver’. Entonces los buenos preguntarán: ‘Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber, o forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El rey responderá: ‘En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo’. Al mismo tiempo dirá a los que estén a la izquierda: ‘¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa; no tenía ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron’. Aquellos preguntarán también: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos? El Rey les responderá: ‘En verdad les digo que siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, conmigo no lo hicieron. Y éstos irán al suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna’

San Mateo 25, 31 - 46

“Y después me dijo: ‘Ya está hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed yo le daré gratuitamente del manantial del agua de la vida. Esa será la herencia del que salga vencedor. Yo seré Dios para él y él será para mí un hijo. Pero a los cobardes, a los renegados, corrompidos, asesinos, impuros, hechiceros e idólatras, en una palabra, a todos los embusteros, la herencia que les corresponde es el lago de fuego y azufre, o sea, la segunda muerte”

Apocalipsis 21, 6 - 8

Dios es el Principio, porque Dios es el autor de la Vida. Dios es el Fin, porque no existe Vida Eterna, por fuera de Dios. De Él hemos salido, a Él debemos regresar. Aquel que muere en pecado mortal, ya está muerto en vida, porque nunca más vuelve a ver Dios.

No importa cuantas veces por semana asistas a la Santa Eucaristía…

No importa cuantas veces por semana reces el Santo Rosario…

No importa cuantas veces hayas perdonado, a aquel que te ofende y te hace daño…

No importa cuantas veces te confieses durante el año...

No importa cuantas veces hayas practicado la caridad, con tu familia, vecinos, amigos y compañeros de trabajo…

No importan cuantos sacrificios, ayunos, oraciones y lecturas bíblicas, hayas realizado durante tu corta vida terrenal.

Siempre, siempre será poco, porque es tu alma inmortal, la que está en juego. Hoy en día, el diablo se levanta como una gigantesca ola de mar, sobre un indefenso pueblo. El diablo es un león rugiente, que busca a quien devorar. No te dejes engañar. Entrégate a Cristo, en el Magisterio de su Iglesia. La Iglesia, que es: Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Escucha hoy la voz de Dios. No endurezcas tu corazón. El tiempo es corto, y la salvación es tu empresa más apremiante. Dios no puede salvar, a aquel que no quiere ser salvado. …

Cristo te está esperando: En tus hermanos que sufren, y anhelan un consejo de ti…

Cristo te está esperando: En tu párroco, que quiere verte integrado en un trabajo pastoral…

Cristo te está esperando: En las Sagradas Escrituras, que has dejado a un lado, por estar ocupado, únicamente, en asuntos materiales…

Cristo te está esperando: En el confesionario, para curarte las heridas del alma…

Cristo te está esperando: En la oración individual y comunitaria. El Señor quiere que le cuentes todo, y confíes en Él…

Cristo te está esperando: En la Eucaristía frecuente, y en todos los sacramentos, para que tú vivas en Él y Él en ti…

Cristo te está esperando: En tu propia familia, para que te conviertas en el mejor padre, en la mejor madre, en el mejor hijo, en la mejor hija.

Cristo te está esperando, porque Cristo te ama hasta la muerte, y muerte de Cruz. Conviértete y cree en el Evangelio, para que así puedas proclamar: “VEN SEÑOR JESÚS”.

FIN



ÍNDICE DE TEMAS

1.    PRÓLOGO

2.    ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

3.    CAPÍTULO I - Versículos 1 - 3: COMIENZO DEL APOCALIPSIS

4.    CAPÍTULO I - Versículos 4 - 8: SALUDO A LAS IGLESIAS DE ASIA

5.    CAPÍTULO I - Versículos 9 - 11: PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

6.    CAPÍTULO I - Versículos 12 - 20: VISIÓN  DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

7.    CAPÍTULO II - Versículos 1 - 7: MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

8.    CAPÍTULO II - Versículos 8 - 11: MENSAJE A LA IGLESIA DE ESMIRNA

9.    CAPÍTULO II - Versículos 12 - 17: MENSAJE A LA IGLESIA DE PÉRGAMO

10.  CAPÍTULO II - Versículos 18 - 29: MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

11.  CAPÍTULO III - Versículos 1 - 6: MENSAJE A LA IGLESIA DE SARDES

12.  CAPÍTULO III - Versículos 7 - 13: MENSAJE A LA IGLESIA DE FILADELFIA

13.  CAPÍTULO III - Versículos 14 - 22: MENSAJE A LA IGLESIA DE LAODICEA

14.  CAPÍTULO IV: LA GLORIA DE DIOS PADRE TODO PODEROSO

15.  CAPÍTULO V: LA ENTRADA DEL CORDERO A LA GLORIA DE DIOS

16.  CAPÍTULO VI - Versículos 1 - 8: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

17.  CAPÍTULO VI - Versículos 9 - 11: EL CLAMOR DE LOS SANTOS MÁRTIRES

18.  CAPÍTULO VI - Versículos 12 - 17: EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

19.  CAPÍTULO VII: LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

20.  CAPÍTULO VIII: EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

21.  CAPÍTULO IX: EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

22.  CAPÍTULO X: LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

23.  CAPÍTULO XI  - Versículos 1 - 14: LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

24.  CAPÍTULO XI  - Versículos 15 - 19: EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

25.  CAPÍTULO XII: LA MUJER Y EL DRAGÓN

26.  CAPÍTULO XIII: LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

27.  CAPÍTULO XIV: LOS 144000 EN EL MONTE SIÓN

28.  CAPÍTULO XV: LAS SIETE COPAS

29.  CAPÍTULO XVI: LAS PROFECÍAS DE LAS SIETE COPAS DEL APOCALIPSIS

30.  CAPÍTULO XVII: BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

31.  CAPÍTULO XVIII: LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

32.  CAPÍTULO XIX: LOS CANTOS EN EL CIELO Y EL TRIUNFO DEL VERBO DE DIOS

33.  CAPÍTULO XX: LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

34.  CAPÍTULO XXI y CAPÍTULO XXII: LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

35.  LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO








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PRÓLOGO

ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

COMIENZO DEL APOCALIPSIS

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PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

VISIÓN DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

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EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

LA MUJER Y EL DRAGÓN

LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

LOS 144000 EN EL MONTE SIÓN

LAS SIETE COPAS

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BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

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LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO